28 de diciembre de 2010

Esto suena a griego

Esta mañana, leyendo las noticias, me he indignado igual que cualquier otro consumidor más; el motivo no ha sido otro que la famosa subida de la luz que nos van a aplicar a partir de enero de 2011, es decir, ya mismo.

Y cuál ha sido mi sorpresa cuando al leer más detenidamente el texto que acompañaba a la noticia de El Mundo, he visto que había una palabra que no me sonaba de nada...




En el texto, entre otras cosas, se decía respecto a la subida que "muchos la califican de abusiva y de ser un desprópisto". He tenido que volver atrás y asegurarme bien de lo que estaba leyendo, porque eso del "desprópisto", si lo hubieran escrito en alfabeto griego, habría dado el pego seguro...

27 de diciembre de 2010

Aquí no se aclaran

Ya tocaba encontrar un gazapo que no fuera del periódico ABC, que últimamente están que lo tiran... Esta vez ha sido una noticia de El Mundo, cuyo titular (otra vez los titulares, que con lo que llaman la atención parece que no se los lee nadie antes de publicar...) dice lo siguiente:


Que no te masajeen ¡Qué te cosquilleen!

Se supone que cada noticia la redacta una sola persona, así que no entiendo muy bien que las dos oraciones sean del mismo tipo pero una la haya escrito correctamente y la otra no; y bueno, lo de no utilizar ningún signo de puntuación para separar las dos también es de traca...

Ya he visto más veces esto de ponerle tilde a "que" cuando en realidad no debería llevarla. Precisamente hace tiempo tuve una conversación con alguien del trabajo, que se empeñaba en decirme que le había puesto tilde a una oración así porque como era exclamativa, la tilde lo que hacía era darle más énfasis. Le estuve explicando que esa oración, por muchas exclamaciones que llevara, no era exclamativa sino desiderativa (del tipo "que te vaya bien", "que tengas suerte", etc.). Y creo que a quien ha redactado este titular le ha pasado lo mismo; lo que me sigue intrigando es por qué de dos oraciones ha acertado con una y con otra no... ¿Lo habrá hecho a voleo?

26 de diciembre de 2010

Cuadernos lusos (V): de Lisboa a Coimbra

Viernes 22 de agosto de 2008. Es nuestro último día en Lisboa, así que decidimos visitar un sitio que nos pilla justo en el otro extremo de la ciudad; desde allí pondremos rumbo a Coimbra.

El lugar elegido para visitar esta mañana es el Parque de las Naciones, el lugar donde se organizó la Expo de Lisboa de 1998; su principal atractivo es el famoso puente Vasco de Gama, el más largo de Europa con sus 17 kilómetros. Esta zona está llena de sitios donde poder tomar algo, además de tener una extensión bastante grande de lagos, puentes de madera y parquecillos, todo ello muy zen. También hay un funicular que te da un paseo sobrevolando el lugar; como para variar hemos sido madrugadores y aún está casi todo cerrado, decidimos hacer tiempo dando una vuelta por la "zona zen", y después nos montamos precisamente en el funicular. El trayecto no es demasiado largo ni tampoco demasiado espectacular, pero merece la pena pasar un ratillo de relax y contemplar las vistas desde la altura (que tampoco es demasiada, todo hay que decirlo).

En el Parque de las Naciones se siguen conservando los diferentes pabellones que se utilizaron en su día para la Expo, y uno de los más destacados es el que alberga el Oceanario. Junto a la entrada nos encontramos a la mascota del recinto, que creo recordar que se llama Vasco.

En el interior del oceanario nos pasamos una buena parte de la mañana, ya que el recinto es bastante grande y además eso de mirar peces, pingüinos, nutrias y otros animalillos marinos, e incluso pájaros de las zonas tropicales, es de lo más entretenido. El edificio del oceanario tiene tres plantas, que se encuentran divididas en diferentes secciones: cada una de ellas está dedicada a un mar o a un océano distinto, y en ellas podemos ver a las especies marinas correspondientes a la zona en concreto.

Entre recorrer todo el edificio, visitar todas las zonas, observar a todos los animales (en un par de recintos pudimos ver a los criadores dando de comer a los pingüinos y a las nutrias), hacer fotografías (están prohibidas con flash) y cómo no, visitar la tienda de regalos, que siempre están colocadas en el lugar más estratégico, se nos pasaron volando las tres horas que estuvimos por allí.Después de haber visitado el resto de lugares de Lisboa, la zona del Parque de las Naciones me llamó la atención porque contrasta muchísimo con las demás. Pero mereció la pena, y a mí fue una de las cosas que más me gustó.

Y después de la visita al oceanario, y un último garbeo por el parque para volver de camino al aparcamiento en el que habíamos dejado el coche, aquí terminó nuestro viaje por Lisboa. De camino hacia Coimbra, donde teníamos previsto llegar a última hora de la tarde, hicimos una parada técnica en Fátima; esta parada no estava prevista, pero como era ya la hora de comer y justo andábamos por allí, decidimos hacer un alto en el camino y de paso echar un vistazo por allí. Me quedé un poco sorprendida de ver la cantidad de gente que había, las colas para comprar velas, los peregrinos que recorrían todo el recinto (que es bastante grande) de rodillas hasta llegar al sitio donde está la imagen de la virgen de Fátima... Será que no estoy acostumbrada a estos espectáculos.

A última hora de la tarde, como habíamos previsto, llegamos al hotel Bragança de Coimbra después de dar unas cuantas vueltas porque la gente a la que preguntamos no tenía ni idea de cuál era la calle en la que estaba... Decidimos darnos una pequeña vuelta por la ciudad, aprovechando que el hotel está en pleno centro; buscamos un sitio donde cenar y nos vamos a dormir temprano, que en Coimbra sólo pasaremos una noche y al día siguiente hay que ver unas cuantas cosillas...


Fotografías: Juan Martínez Jarque

24 de diciembre de 2010

14 de diciembre de 2010

¡Qué ordinariez!

Supongo que a estas alturas casi todos habremos oído ya hablar de la que se lió en el concierto de Lady Gaga de hace unos días en el Palacio de los Deportes de Madrid. Nada menos que unas 400 entradas falsas fueron vendidas en diversas páginas web dedicadas a la reventa...

Pues bien; hoy leo (únicamente a través de Google Reader, porque incomprensiblemente, al entrar en el enlace que lleva a la noticia completa no se ve la metedura de pata):




Si leemos las dos últimas líneas del texto que aparece bajo la fotografía que acompaña al resumen de la noticia, veremos lo siguiente:

"el número de localidades falsificadas difícilmente superará las 400 por la dificultad de colocación que tan basta cantidad de entradas tiene por vías no..."

Claro, si es que a quién se le ocurre comprar entradas "bastas" y ordinarias; no me extraña que no les hayan dejado acceder al Palacio de los Deportes. Yo que pensaba que cuando un número (de entradas o de cualquier cosa) era grande se le llamaba "vasto"... Igual estaba equivocada y resulta que basto y vasto son sinónimos ahora...

11 de diciembre de 2010

Cualquier día me mudo aquí

Hace algo menos de un año, concretamente la semana de Nochevieja, la pasamos fuera de Madrid; ya habíamos hecho lo mismo el año anterior y como nos gustó la experiencia, decidimos repetir. Esta vez le tocó el turno a Cantabria, concretamente a la zona más o menos cercana a Santillana del Mar.

Uno de los días estuvimos de excursión por Comillas. Y paseando por allí, mientras nos dirigíamos hacia la parte alta de la ciudad, no pude evitar fijarme en una placa en la que se veía el nombre de una de las calles:




En realidad el nombre correcto de la calle es "La Moría", pero como hay gente por el mundo que tiene la manía de no poner tildes en las mayúsculas, yo leí directamente "La Moria". Y claro, como no podía ser de otra manera, me acordé enseguida de la famosa escena de la batalla de las Minas de Moria, de El señor de los anillos; es que hay cosas que no se pueden evitar...

Por cierto, creo recordar que en la localidad asturiana de Llanes también hay una calle con el mismo nombre, y aunque la placa es de las metálicas, azul con letras blancas, tampoco le pusieron la tilde. Ahora tengo la duda de si mudarme a Comillas o a Llanes; qué dilema...

30 de noviembre de 2010

Cuadernos lusos (IV): Sintra

Jueves 21 de agosto de 2008. Madrugamos y después de desayunar salimos hacia Sintra disparados; no porque esté lejos, sino porque nos han recomendado llegar temprano para no pillar las hordas de turistas que se juntan allí en cuanto se acerca la media mañana. Como es una ciudad pequeña que se puede recorrer perfectamente andando, dejamos el coche aparcado en una de las calles al lado del Palacio Nacional. El aparcamiento en Portugal es bastante barato: 2'55 euros por 4 horas, así que pensamos que ese tiempo será suficiente para subir hasta el Parque de Pena para ver el Palacio y el Castillo de los Moros.

Sintra está dividida en dos zonas: el pueblo en sí, con callejuelas pequeñas y empinadas (esto de las calles empinadas es la tónica predominante en todo Portugal), restaurantes y tiendas de souvenirs; en esta zona se encuentran además el Palacio Nacional y la Quinta da Regaleira. Y la otra zona es la del monte, donde están, rodeados de bosque, el Parque y el Palacio de Pena y el Castillo de los Moros. Como aparece en todas las guías turísticas como visita obligada si se viaja a Lisboa, lo mejor es llegar allí lo más temprano posible, porque a partir de las 11 de la mañana aquello se empieza a llenar de gente y es un poco agobiante. Se nota que viven para el turismo, desde luego.

En el mismo centro, muy cerca del Palacio Nacional, hay una oficina de turismo a la que nos acercamos para pedir un mapa de la ciudad, que acompañan con un listado de monumentos y precios de entrada. Al lado de la oficina está la parada del autobús 434, que hace el trayecto de ida y vuelta hasta lo alto del monte, con paradas en el Castillo de los Moros y en el Palacio de Pena. Subimos en primer lugar al Palacio de Pena, que está a unos 4 kilómetros del centro de Sintra, en lo más alto del monte. El horario de apertura, del 1 de julio al 15 de septiembre, es todos los días de 9'45 a 19, y del 16 de septiembre al 30 de junio, de 10 a 17. Cierra los martes.

Desde la entrada hasta la puerta del palacio hay un trecho de 1 kilómetro más o menos. Si no te apetece recorrerlo andando, hay un autobús antiguo, con pinta de tranvía de color verde, que te lleva hasta allí. Para visitar el palacio más o menos con tranquilidad empleamos aproximadamente una hora y media; así que nos vino bien el madrugón, porque cuando salimos de allí sobre las 11'30 ya vimos la cola de gente que había para entrar. Está prohibido hacer fotografías dentro del palacio. Si llevas mochila, como era nuestro caso, el señor de la entrada te indica que te la cuelgues delante en lugar de a la espalda, por si al moverte no te das cuenta y le das un golpe a algún objeto.Yo ya había visto fotos de este palacio y me parecía una maravilla. Había leído, y al verlo me quedó claro, que Luis II de Baviera se inspiró en él para construir su castillo de Neuschwanstein. Sin embargo, la pega que le veo es que cuando te vas acercando a él, te das cuenta de que lo tienen un poco descuidado: está bastante sucio, hay paredes llenas de desconchones y de manchas de humedad, etc. De hecho vimos por allí a un par de restauradores trabajando en una de las paredes.

El palacio es una mezcla de estilos: gótico, árabe, hindú, manuelino... A algunas personas puede que esto les parezca curioso, pero a mí me recordó a los castillos que construía de pequeña con el Exin Castillos, que cuando se te acababan las piezas cogías algunas de otro juego y seguías con la construcción. Esta misma sensación de batiburrillo me dio el palacio. También se puede visitar por dentro, y es interesante de ver porque está todo decorado al detalle, como si realmente hubiera gente viviendo allí. Eso sí, me quedo con el exterior, porque las vistas son espectaculares desde cualquier punto.

Después de visitar el palacio, nos dimos una vuelta por el Parque de Pena, que tiene innumerables rincones, jardines y un montón de árboles y plantas. Desde allí se puede subir hasta el alto de la Cruz, desde el que hay unas vistas estupendas, o bien coger de nuevo el autobús hasta el Castillo de los Moros o, si queremos pasear, subir hasta él andando (a mí me costó un triunfo). En el punto de información del castillo te dan con la entrada un mapa con los lugares de interés y los caminitos que recorren el parque. También te indican que te irás encontrando señales para saber cuál es el camino que lleva hasta el castillo, aunque no sé muy bien cómo hicieron esto, porque nos pareció raro ir siguiendo las señales y ver que cada vez bajábamos más; al final no les hicimos caso y nos dimos la vuelta y efectivamente, al llegar a lo más alto (después de desandar todo lo andado) conseguimos llegar hasta el castillo.

El castillo está medio en ruinas, pero conserva cuatro torreones y desde allí hay unas vistas impresionantes. Vamos, que a pesar de lo mucho que me costó llegar hasta él, creo que de no haberlo hecho me habría arrepentido, porque fue lo que más me gustó de la visita a Sintra. La única precaución que hay que tomar es la de andar por allí con mucho cuidado, porque al estar en ruinas, en algunos tramos faltan piedras o los escalones están en mal estado. Y como además está en lo alto de una montaña, corre bastante viento por allí y es mejor agarrarse bien, sobre todo si se sube a las almenas.


Después de visitar el castillo bajamos de nuevo hacia el palacio, para coger allí el autobús que nos llevaba al centro de la ciudad. Aquí tuvimos una pequeña anécdota, y es que tanto hasta el palacio como hasta el parque y el castillo se puede subir en coche, aunque no hasta arriba del todo porque la carretera es muy estrecha y llena de curvas muy cerradas, y llega un punto en el que está prohibido subir con coches particulares porque en algunos tramos incluso está complicado que pasen dos en el caso de que se crucen. Antesde llegar al castillo, hay un aparcamiento de tierra en el que se puede aparcar si se llega a primera hora de la mañana (mejor antes de las 10). El problema es que sólo caben unos 30 coches, así que se llena enseguida. Y como a veces somos muy listos y debemos de pensar que las normas están precisamente para incumplirlas, a pesar de las prohibiciones, una vez que este aparcamiento se llena, la gente se dedica a seguir subiendo por esa carretera y a aparcar (a soltar el coche, más bien) en las cunetas.

Así que cuando llegamos a la parada del palacio para coger el autobús, vimos que había una cola inmensa de gente, y pensamos que el autobús estaría a punto de llegar (pasan cada 20 minutos aproximadamente). Pues no. Después de casi una hora de espera, la gente se empezó a impacientar y por fin nos enteramos de que un listillo (por no llamarle algo peor) con su coche particular había aparcado de tal manera que el autobús no era capaz de pasar. Seguimos esperando un rato porque oímos decir por ahí que habían llamado a la policía para que se llevara el coche con una grúa. Peeeeeeeeero, y esto parece de chiste, el coche de la policía no podía pasar tampoco. Esto no lo entiendo muy bien, porque desde el mismo palacio hay otra carretera que baja también hasta el centro; digo yo que podrían haberla cortado para que nadie bajara por ahí y los autobuses pudieran subir, pero en fin...

El caso es que estábamos ya hartos de esperar a que se solucionara la cosa y encima se puso a llover. Menos mal que ya nos habían advertido de que allí arriba, en un sólo día, se pueden llegar a ver las cuatro estaciones del año y ya íbamos preparados porque empezaba a hacer fresquete. Al final decidimos seguir la carretera desde el palacio y hacer andando el recorrido hasta el centro. La verdad es que fue un paseo muy agradable y en algo menos de una hora estábamos otra vez en Sintra, pero desde luego si me encuentro al que dejó el coche en mitad de la carretera, le habría llamado de todo. Además yo iba con el estrés de que seguro que nos íbamos a encontrar el coche con una multa o algo peor, porque entre pitos y flautas tardamos más de 4 horas en volver... Pero no, ni multa ni nada, así que hicimos como si no hubiéramos visto nada, volvimos a poner otro ticket y nos fuimos a comer tan ricamente.


Tras este pequeño percance, para la hora de la sobremesa visitamos el Palacio Nacional, que destaca por la figura de las dos chimeneas cónicas de sus cocinas. El palacio se puede visitar por dentro, aunque la impresión general que da es de que lo tienen medio descuidado. Nos llamó sobre todo la atención el hecho de que no hay prácticamente vigilantes de seguridad, tampoco hay por ningún sitio carteles de "no tocar", todo el mundo hace fotos con y sin flash, y allí nadie dice nada...

Por último nos acercamos dando un paseo hasta la Quinta da Regaleira, que es un monumento declarado patrimonio mundial, que integra todo en uno un palacio, una capilla, unas cocheras, un invernadero y unos jardines enormes alrededor. A la entrada hay, además, una cafetería con terracita en la que te puedes sentar tranquilamente a tomar algo. Lo de entrar al palacio fue todo un misterio, porque aunque estuvimos un buen rato mirando, no conseguimos encontrar ni la taquilla ni a nadie en la entrada para cobrarte, ni nada de nada. Una vez dentro, visitamos las diferentes estancias de la Quinta y también subimos hasta su torre, desde donde hay unas vistas muy bonitas a los jardines, la capilla, etc. Lo que más me llamó la atención fue (cómo no) la biblioteca, porque era una habitación con estanterías desde el suelo hasta el techo, y además en el suelo habían colocado unos espejos. De esta forma, si te acercabas a las estanterías y mirabas hacia el suelo, parecía que las filas de libros no se acababan nunca. Me pareció muy interesante pero un poco peligroso, porque la habitación estaba a oscuras cuando entramos, y con el despiste de los espejos más un escalón inesperado que había en el otro extremo, casi me dejo algún diente.

Para rematar este día tan ajetreado, antes de volver hacia Lisboa pasamos por un par de sitios: en primer lugar nos acercamos hasta el Cabo da Roca, famoso por ser el punto más occidental de la Europa continental. Sus coordenadas exactas están inscritas en la placa del monumento conmemorativo que hay en este lugar, al borde de un acantilado que se eleva a casi 150 metros sobre el nivel del mar. Como en su día dijo el poeta Luis de Camôes, el Cabo da Roca es "onde a terra acaba e o mar começa".

Por último, paramos un momento en la famosa playa de Guincho en Cascais, así como en la Boca do Inferno, y finalmente también tuvimos ocasión de pasar, aunque muy fugazmente, por Estoril. La mañana siguiente sería nuestro último día en Lisboa, y antes de continuar camino hacia Coimbra nos habíamos dejado para visitar su famoso oceanario.

21 de noviembre de 2010

Alguien faltó a clase de lengua...

De nuevo un titular un poco mal redactado, y de nuevo en ABC. Esta vez se trata de la noticia sobre unos perros que hace unos días mataron a un hombre e hirieron a su hijo. El titular dice lo siguiente:


"Dos perros matan a un hombre e hieren a su hijo en su finca de Córdoba".


En el colegio nos enseñaron que al enumerar varias cosas, se decía siempre "esto y lo otro" excepto cuando "lo otro" era una palabra que empezara por I. Pero también en este caso había excepciones, por ejemplo si esa palabra era "hierro", "hielo" o, como en este caso, "hieren".

En fin, que el que haya escrito la noticia se debió de perder la clase ese día; y ahora que lo pienso, también el que la ha revisado y el que la ha publicado...

17 de noviembre de 2010

¿Alguien se anima?

La verdad es que no soy en absoluto dada a hacer publicidad de los diversos y cada vez más numerosos personajillos que lamentablemente pululan por nuestra vida, y de los que muchas veces no tenemos más remedio que saber cosas porque los medios de comunicación nos machacan sin cesar con lo mismo. Menos mal que tampoco soy demasiado dada a ver la televisión; de hecho, empiezo a sospechar que a la que tengo en casa le empezarán a salir telarañas cualquier día de estos...

Sin embargo hoy tengo que hacer una excepción, porque lo que me han enviado por correo electrónico creo que es digno de compartirlo aquí con vosotros. ¿Os acordáis del típico juego en el que te colocan dos imágenes y tienes que encontrar las diferencias que hay entre una y otra? Pues de esto precisamente se trata lo que me han hecho llegar. A ver si hay algún valiente que se atreva a dedicarle un rato a encontrar estas diferencias, porque lo que es yo llevo ya bastante ¡¡¡y no lo consigo!!!




Ah, por si hay alguien interesado, nuestro "entrañable" orco de la izquierda lleva por nombre Gothmog (es uno de los personajes que aparece en El señor de los anillos); del otro ¿orco? creo que no hace falta que diga absolutamente nada...

13 de noviembre de 2010

Así nos va...

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero en algunos casos no podemos evitar hacerlas; y basta una simple labor de investigación para llegar a unas conclusiones bastante evidentes.

Roselyne Bachelot-Narquin (Ministra de Sanidad de Francia)

Edad: 64 años
Estudios: Doctora en Farmacia
Experiencia profesional: desde 1969, ha ocupado diferentes puesto relacionados con la sanidad, desde delegada de información médica en el laboratorio ICI Pharma hasta propietaria de una farmacia, miembro de la junta directiva de la Clínica Universitaria de Angers, o presidenta del Consejo Nacional de Personas Discapacitadas. Además tiene en su haber diversas publicaciones, así como experiencia en varios ministerios del país vecino.

Ana Maria Teodoro Jorge (Ministra de Salud de Portugal)

Edad: 60 años
Estudios: Licenciada en Medicina, especialidad Pediatría
Experiencia profesional: coordinadora de la subregión de Salud de Lisboa, miembro de la junta directiva de la Administración de Salud Regional de Lisboa e Vale do Tejo, directora del servicio de pediatría del Hospital D. Stephanie y del Hospital Garcia de Orta, asistente en la Escuela Nacional de Salud Pública, presidenta del Comité de Ética del Hospital Garcia de Orta, miembro de la Junta de Pediatría del Colegio Médico de la Asociación Médica, y ministra de Salud desde 2008. También ha publicado un importante número de artículos y ponencias relacionadas con la sanidad.

Ferruccio Fazio (Ministro de Salud de Italia)

Edad: 66 años
Estudios: Licenciado en Medicina
Experiencia profesional: profesor de Medicina Nuclear en la Universidad de Milán, instaló el primer PET (sistema de Tomografía por Exposición de Positrones) en el hospital Hammersmith de Londres y en el hospital San Raffaele de Milán. Antes de ser nombrado Ministro de Salud, fue también Secretario de Estado de Sanidad y Viceministro de Salud.
Leire Pajín (Ministra de Sanidad de España)
Edad: 34 años
Estudios: no ha terminado Sociología
Experiencia profesional: ninguna, aunque lleva en el PSOE desde los 16 años y ha sido, entre otras cosas, secretaria de movimientos sociales y relaciones con las ONG, secretaria de estado de cooperación internacional, secretaria de organización, diputada y senadora.

Hay quien a veces me ha mirado raro cuando he dicho que el ministro de defensa debería ser un militar, el de sanidad un médico, el de justicia un juez... Y sinceramente, no lo veo tan descabellado; total, para cualquier puestecillo en la empresa privada te exigen un montón de requisitos, y para ser ministro no hace falta ni haber estudiado una carrera ni tener experiencia en el sector. Más le vale a la Pajín rodearse de buenos asesores, porque desde luego lo que es experiencia en la sanidad parece que no tiene ninguna...

26 de octubre de 2010

¿Tendrá que ver con vasos?

Leo hoy, en ABC, una noticia que me ha dejado bastante sorprendida. Esta vez se trata del estreno, anoche, de dos nuevas series de televisión: Hispania, por un lado, y Felipe y Letizia, por otro. No he visto ninguna de las dos así que no puedo opinar sobre ellas, pero sí sobre el primer párrafo que acompañaba a esta noticia:



"La competición de Antena 3 y Telecinco por las audiencias revasó anoche la pantalla de televisión".


¿Revasó? Será que, como digo en el título, esta competición entre las dos series tendrá algo que ver con unos vasos. Por cierto, a media tarde he podido comprobar que ya habían subsanado el error, pero el dolor de ojos que he tenido hoy por culpa del redactor de la noticia ya no me lo quita nadie...

21 de octubre de 2010

Creo que me he perdido

¡Por fin! Después de tanto meterme con los redactores del ABC, hoy encuentro una noticia de El País que me ha llamado la atención. Al leer el titular, al principio he pensado que hablaban de una película de suspense o algo así; pero al leer la entradilla me ha quedado algo más claro de qué iba la historia; sin embargo, también me ha quedado claro que el que la ha redactado se ha hecho un lío él solito...



La entradilla dice así:

30 años de cárcel para la mujer acusada de sabotear el paracaídas
de su rival en el amor del instructor

Doy por hecho que la paracaidista celosa ha saboteado el paracaídas de otra "compañera" paracaidista, y que todo parece indicar que el detonante han sido los celos que al parecer tenía hacia ella, ya que las dos se sentían atraídas por el mismo instructor.

Pero después de leer semejante texto, enrevesado a más no poder, yo me pregunto: ¿no podrían haberse complicado la vida un poquito menos?

9 de octubre de 2010

Qué petición más rara...

Estos de ABC están sembrados últimamente; a ver si un día de estos hay suerte y localizo algún gazapo que se les haya colado a los demás, pero de momento son los redactores de este periódico los que se llevan la palma. Acabo de leer una noticia cuyo titular dice lo siguiente:



Y digo yo: qué poca originalidad la de Zapatero, que se pone a pedir cosas después de que las pida Obama; o será que le hace la pelota por el motivo que sea... Y ya que se pone a pedir, lo suyo sería que pidiera cosas más normales; porque esto de la liberción me he quedado con ganas de saber lo que es.

Si es que a estos políticos no hay quien los entienda...

7 de octubre de 2010

Un poco de seriedad, por favor...

Hemos recibido, por cortesía de una amiga, una imagen que vale más que mil palabras. Se trata de un cartel localizado en uno de los establecimientos de la conocida marca de ropa H&M (no sabemos concretamente en cuál de ellos). El cartel habla por sí solo:




Casi me da un aire cuando lo he visto. ¿Dónde vamos a llegar, si ya quieren vestir de putillas a niñas de entre 9 y 14 años? Espero que alguien se haya dado cuenta pronto y haya hecho desaparecer el cartel, porque desde luego se han cubierto de gloria...

4 de octubre de 2010

¿Un nuevo descubrimiento médico?

Leo esta mañana, en una noticia en ABC, el siguiente titular:




Desde luego, todos los días se ven cosas raras en esto de la medicina, desde algunas tan aparentemente sencillas como operarse de apendicitis, de fimosis o de anginas, hasta otras algo más complicadas como una operación de cambio de sexo, que seguramente tendrá su miga.

Sin embargo, esto de operarse de cirugía estética es la primera vez que lo veo. ¿Será un órgano humano nuevo, o una enfermedad reciente que acaban de descubrir? Habrá que estar atentos por si alguien proporciona más datos...

23 de septiembre de 2010

Cuadernos lusos (III): más Lisboa. Barrio de Belém

Miércoles 20 de agosto de 2008. Este día decidimos dedicarlo, por la mañana, al barrio de Belem, uno de los más turísticos de Lisboa. Llegamos pronto porque ya nos habían advertido que si te retrasas es probable que encuentres a un montón de gente, así que madrugamos de nuevo y nos fuimos en metro hasta Cais de Sodré, donde cogimos el tranvía 15, que te deja justo al lado del monasterio de los Jerónimos.

Fachada principal del monasterio
Este monasterio está considerado por la UNESCO como patrimonio mundial, y no me extraña, porque la única palabra que se me ocurre para describirlo es impresionante, no sólo por lo precioso que es, sino también por su enorme tamaño. Decidimos empezar primero por visitar el claustro, que creo que fue lo que más me gustó de todo lo que vimos en Lisboa. Las columnas y los arcos de sus dos plantas tienen tantísimos detalles que te podrías pasar horas contemplándolos; no llegamos a tanto, pero sí que le dedicamos un buen rato.

Claustro
Alrededor del claustro hay varias salas como la capitular, el antiguo refectorio o la capilla, y en el centro un pequeño jardín con una fuente. Después del claustro visitamos la iglesia, que también me gustó mucho aunque aquí ya había bastante gente y el recorrido lo hicimos algo más rápido que el anterior. Además, no consigo entender que haya tantísima gente que no sea capaz de guardar silencio en un sitio así, con lo cual en cuanto empezó a subir demasiado el volumen de las voces me entraron los agobios y no tardamos mucho en salir de allí. A la salida ya sí que había una marea humana esperando para entrar, y eso que no eran ni las 12 del mediodía...

Enfrente del monasterio, cruzando un pequeño parque, llegamos al monumento a los descubridores. Se encuentra situado justo a orillas del río Tajo, y se construyó como homenaje a quienes llevaron a cabo grandes descubrimientos por mar (junto a la entrada hay en el suelo una rosa de los vientos).

Detalle del monumento a los descubridores
Se puede acceder al interior y subir al mirador, desde donde se contempla el río, el monasterio, el puente del 25 de abril, la torre de Belem y hasta el estadio de los Belenenses. También puedes entrar a ver el audiovisual que hay sobre la historia de Lisboa.

Después de visitar el monumento, por el mismo paseo caminamos un poquito más hasta llegar a la torre de Belem, que fue otra de las cosas que más me gustó de Lisboa, aunque hay gustos para todo y también he oído a gente decir que se puede pasar perfectamente sin visitarla. El edificio tiene seis pisos y fue utilizado como centro de recaudación de impuestos, y también como prisión.

Torre de Belem
Por aquí también estuvimos un buen rato, recorriendo todas las plantas y los miradores; la única que no pudimos ver fue la última, porque para subir hasta ella hay que hacerlo por una escalera de caracol, estrechísima y un poco agobiante. Y, para variar, hay gente que se cree que está sola en el mundo y no hace ni caso a las indicaciones que dicen que tienen preferencia los que bajan. Así que entre la cantidad de gente que había y que aquello tenía pinta de terminar mal, nos dejamos sin ver el último piso.

Después de visitar la torre paramos a comer por allí, en el paseo que va paralelo al río. Vimos un restaurante que por la pinta nos quedó claro que seguro que nos clavaban, pero decidimos darnos un homenaje de todas formas. El lugar en cuestión se llama Já Sei, y creo que en mi vida he probado una lubina tan espectacular, ni he visto un chef tan atento y tan profesional.

Otro sitio que todo el mundo dice que no te puedes perder si vas a Lisboa es la pastelería Belem. Pasamos por la puerta pero había una cola tremenda, y como los pasteles de Belem los habíamos visto en otros sitios, pensamos que tendríamos oportunidad de probarlos. Al final volvimos de Portugal sin haberlos probado, así que ya tenemos otra cosa más para la próxima visita.

Parque de Eduardo VII
Ya por la tarde, nos acercamos hasta la plaza del Marqués de Pombal y dimos una vuelta por el parque de Eduardo VII y su jardín botánico, que están justo al lado de la plaza. Por último, fuimos de nuevo hacia el centro y esta vez sí, nos dimos un buen rulo en el tranvía más turístico, el 28, que es el símbolo de Lisboa por excelencia.

Ya nos habían advertido que intentáramos no pasar por el barrio de la Mouraria, sobre todo de noche; así que lo que hicimos fue llegar hasta allí callejeando un poco, pero esta vez en tranvía, hasta la plaza de Martim Moniz. En esta misma plaza cogimos el metro, que en la línea verde nos llevó directos hasta el hotel. Al día siguiente nos esperaba Sintra.

14 de septiembre de 2010

Yo amo, tú amás...

Hay que ver... Unas veces lees cosas a las que les faltan tildes, y otras resulta (aunque es cierto que esto es más raro) que encuentras tildes de más. Es lo que les ha pasado hoy a los del ABC, en una noticia que habla sobre la influencia de los ordenadores en las notas escolares:



Lo primero que he pensado ha sido que quien escribía esta noticia era argentino, por aquello del "tú amás". Y lo segundo, en dejarles un comentario para ver si lo corrigen.

A veces no hacen ni caso, como en una noticia de El Mundo sobre chulapos y chulapas de las fiestas de la virgen de La Paloma, en la que escribieron "Rivera de Curtidores" y se quedaron tan anchos, a pesar de que me consta que les llegaron varios comentarios para que corrigieran el error y pusieran "Ribera". En cualquier caso, aunque llegaran a corregirlo, menos mal que quedan los pantallazos como constancia...

10 de septiembre de 2010

¡Y yo con estos pelos!

Ayer recibí un correo electrónico que hizo que me estuviera riendo durante un buen rato; no se trata de ningún monólogo de "El club de la comedia", ni de un archivo en PowerPoint con chorradillas varias, ni nada de eso. Fue simplemente el asunto que le habían puesto al mensaje, que venía de Sorteomanía, una de estas páginas que te envían publicidad de vez en cuando. No os lo perdáis:


Te invitamos a Londres para que presumas de ingles


Tuve que leerlo un par de veces porque no daba crédito. ¿Presumir de ingles? Espero que en Home English enseñen inglés mejor de lo que escriben en español, porque ya me estaba yo imaginando el chiste aquel de la academia barata en la que alguien llama a la puerta para interesarse por los cursos de inglés y la persona que lo recibe le dice aquello de "Between, between".

Eso sí, al menos me estuve riendo un buen rato, no sólo por el asunto del mensaje sino porque también me vino a la cabeza aquella escena memorable de la película "Amanece, que no es poco", que precisamente habla de ingles...

8 de septiembre de 2010

Aquí falta algo...

Hoy he leído en El Mundo una noticia que me ha dejado un buen rato pensando; y no únicamente por el contenido, que ya de por sí no es nada agradable, sino también por la redacción. Otra vez un desliz, de nuevo en un titular, que es siempre donde más llama la atención este tipo de error:


Está claro que en esa frase falta algo; no se puede decir que el detenido confesó el crimen y que lo tiró al río. ¿A quién tiró al río?, ¿al crimen?

No sé si esta vez han sido las prisas o que quien haya redactado la noticia quería poner la máxima información posible en el titular, pero me parece que habría bastado con que dijera que lo que el detenido tiró al río eran los restos. Por lo menos en el texto de la noticia queda todo un poco más claro, pero desde luego con el titular se han lucido...

Cuadernos lusos (II): primeros pasos por Lisboa

Martes 19 de agosto de 2008. Nos levantamos temprano y cogemos el metro; nuestro hotel está al lado de la estación de Campo Grande, por la que pasan la línea verde y la amarilla, y en unos veinte minutos nos plantamos en la plaza del Comercio para comprar nuestra Lisboa Card y empezar la visita a la ciudad cuanto antes.

plaza del Comercio
La plaza del Comercio, antiguamente, era la entrada principal de la ciudad por vía marítima (y ahora supongo que lo seguirá siendo, porque entre otras cosas vimos a un grupo de marineros de la flota rusa del Báltico...). Tiene en el centro una estatua ecuestre de José I, y un gran pórtico por cuyo arco se accede a la Rua Augusta, una de las zonas comerciales de Lisboa.

Salimos por el pórtico de la plaza hacia la Rua Augusta. Para moverse por Lisboa, lo mejor es utilizar el tranvía 28, que es el más turístico y recorre prácticamente toda la ciudad. Nosotros estos primeros pasos quisimos darlos a pie, que ya tendríamos tiempo de coger tranvías. Así que seguimos subiendo hacia la parte alta de la ciudad.

Catedral
La catedral (o la Sé, como la llaman por allí) se puede visitar gratuitamente, y sólo hay que pagar si se quiere ver el tesoro catedralicio, que es como un museo pequeño. La catedral, de estilo románico, es la iglesia más antigua de la ciudad. No es demasiado llamativa ni de gran tamaño, aunque a mí el arte románico me llama (eso sí, no tanto como el gótico), pero me gustó encontrármela allí, en mitad de una curva por la que subían y bajaban los tranvías. Además, al verla me acordé de una canción preciosa de Dulce Pontes que precisamente se llama Catedral de Lisboa.

Un poco más arriba de la catedral, a la derecha, nos encontramos el mirador de Santa Lucía, que está situado en una pequeña plaza con parterres de flores y terracitas donde poder tomar algo. Tiene justo una parada de tranvía al lado, y también una iglesia que no recuerdo cómo se llama. Desde el mirador, con bancos en los que poder sentarse, se empieza a ver el famoso barrio de la Alfama, un barrio precioso con callejuelas estrechas, escaleras por todas partes, subidas y bajadas (no me extraña que a Lisboa la llamen la ciudad de las siete colinas), balcones con macetas llenas de flores... Por decirlo de alguna manera, este barrio es la Lisboa "de verdad". Es el sitio ideal para perderse callejeando.

Junto al mirador de Santa Lucía, subiendo un poco más, se llega al mirador de las Puertas del Sol, desde el que se ve también el barrio de la Alfama y la iglesia de Santa Engracia. Aquí paramos sólo un momento, pero nos pareció que sería un buen sitio para hacer fotos preciosas al atardecer, así que lo apuntamos para volver durante alguno de los demás días de nuestra estancia allí. Seguimos subiendo (con calma, porque aún íbamos caminando y Lisboa está llena de cuestas) hasta el castillo.

Castillo de San Jorge
En el castillo de San Jorge pillamos un poco de atasco porque ya había gente en la cola para entrar a verlo, así que nos tocó esperar un poco; no mucho, unos 10 minutos o menos. La entrada vale 5 euros por persona, pero con la Lisboa Card te hacen un descuento del 30%. El horario es de 9 a 21. Estuvimos un buen rato, porque a los dos nos gustan mucho los castillos y allí nos sentíamos como si estuviéramos en el abismo de Helm. No tiene habitaciones ni estancias a las que entrar, pero sí se puede subir y bajar por sus escaleras, recorrer sus murallas y contemplar desde allí toda la ciudad. También nos animamos a visitar la torre de Ulises, que es una especie de observatorio, hecho mediante un sistema de espejos y poleas, y a través del cual se tiene una visión de la ciudad en 360 grados, por supuesto en tiempo real. Lo que nos perdimos fue ver el atardecer desde el castillo, que todo el mundo lo menciona como algo imprescindible si visitas Lisboa. Así que otra cosa para la lista de pendientes.

Tras visitar el castillo volvemos a bajar, y como ya es mediodía decidimos parar a comer en el restaurante que hay junto al mirador de Santa Lucía. Después de comer, nos dirigimos hacia la plaza de la Figueira, una plaza bastante grande en cuyo centro hay una estatua ecuestre del rey João I.

Elevador de Santa Justa
Junto a la plaza de la Figueira está el elevador de Santa Justa, otra de las atracciones estrella de Lisboa, que todo el mundo coincide en que no te puedes perder. Este elevador une la Baixa con el Barrio Alto, y fue construido por un discípulo de Eiffel, de ahí su estructura metálica. Había un poco de cola, así que esperamos un rato hasta que pudimos subir. El ascensor en sí es una cabina de madera y puertas con cristal, en plan antiguo. En Lisboa se utiliza como cualquier otro medio de transporte público, así que el billete cuesta 1'70 (es gratuito con la Lisboa Card).
Desde allí arriba las vistas son espectaculares, desde el castillo de San Jorge, la plaza del Comercio, la catedral, el río, la plaza de la Figueira, el parque de Eduardo VII... Hay una terracita en la que poder tomar algo, pero estábamos un poco apretados y no nos apetecía demasiado quedarnos. Aquí lo divertido fue bajar, porque ahora mismo no estoy segura, pero juraría que íbamos demasiadas personas dentro de la cabina. El caso es que cuando ya casi estábamos llegando abajo, aquello se atascó y no había manera de que volviera a arrancar. El señor que manejaba el cotarro se hartó de darle a la palanca palante y patrás, pero el ascensor no se movía. Aprovechando que las puertas tenían cristales, se me ocurrió mirar hacia abajo por si acaso, y me quedé mucho más tranquila cuando calculamos que habría como mucho un par de metros hasta el suelo, por si acaso nos tocaba salir de allí saltando. No sé si esto pasará muy a menudo, porque el señor que manejaba la cabina estaba de lo más tranquilo. Al final la cosa quedó en un susto, pero hubo varias personas que lo empezaron a pasar mal e incluso el ascensorista tuvo que abrir un rato las puertas para que entrara un poco de aire, porque allí no había sitio ni para desmayarse a gusto.

Después del pequeño sustillo, aprovechamos que estamos en el barrio Alto para visitar el museo arqueológico do Carmo, que en realidad son las ruinas de un antiguo monasterio del que sólo se conserva una pequeña parte, incluidos algunos arcos de sus naves. Se mantienen las ruinas sin restaurar, en recuerdo del terremoto de 1755 que destruyó la iglesia. Seguro que tiene que ser una maravilla estar allí dentro en una noche estrellada, pero nosotros no lo pudimos comprobar, porque únicamente lo visitamos en este rato. Quizá para la próxima vez... La entrada al museo cuesta 2,50 (menos un 20% de descuento con la Lisboa Card), y el horario es en verano de lunes a sábado de 10 a 18, y en invierno de lunes a sábado de 10 a 17.


Una vez fuera del museo, seguimos bajando y pasamos primero por el mirador de San Pedro de Alcántara, y después por el elevador de Gloria hasta la plaza de los Restauradores. Desde allí vamos a la plaza de Pedro IV, junto a la cual se encuentra la estación de Rossio, desde la que salen todos los trenes de Lisboa.

Detrás de la estación está el barrio de Chiado, en cuya rua Trindade se encuentra la cervejería da Trindade, la más antigua de Lisboa. Allí mismo, en la rua Garrett, hay una escultura del poeta Antonio Ribeiro, O Chiado, y enfrente el archiconocido café A Brasileira, en el que la estatua de Pessoa está siempre rodeada de turistas que se quieren fotografiar junto a él. En Chiado ya sí, cogimos un tranvía porque llevábamos un buen tute de andar, y nos dirigimos al último lugar que teníamos pensado visitar este día.

Basílica de la Estrella
Llegamos a la basílica de la Estrella por los pelos, porque faltaba ya menos de media hora para que cerraran (está abierta hasta las 6), así que echamos un vistazo rápido. Esta basílica es una mezcla de estilos barroco y neoclásico, y su fachada tiene dos torres iguales y diversas figuras de santos que la adornan. Enfrente de ella hay un parque muy grande que lleva el mismo nombre.

Después de la visita, volvimos a coger el tranvía en dirección a la plaza del Comercio y, desde allí, a cenar y a la camita. Para ser el primer día, ya ha estado bien la cosa...

3 de septiembre de 2010

Que alguien me lo explique

Leo esta mañana, en El País, una noticia cuyo titular habla de un cuadro de Corot que al parecer se había perdido; pero lo que me ha llamado la atención ha sido la entradilla que acompaña a este titular:

Esta entradilla dice lo siguiente:


"Retirada la demanda contra el intermediario que supuestamente extravió
el cuadro en una noche de juerga en Nueva York al conocerse estos antecedentes"


Y digo yo... ¿Puede alguien explicarme qué quiere decir exactamente eso? Porque al leer detenidamente la noticia, te aclaran que la persona que denunció al intermediario retiró la denuncia cuando se enteró de que este supuesto "marchante de arte" ya había cometido fechorías con otras obras.

Sin embargo, al leer esa entradilla, a mí lo que me viene a la cabeza en primer lugar es que este señor extravió el cuadro al conocerse los antecedentes. No tiene mucho sentido, ¿no? Y por cierto, ni una sola coma han usado...

13 de agosto de 2010

Cerrado por vacaciones

Este mensaje es el más habitual en estas fechas en las que nos encontramos; vemos carteles de "cerrado por vacaciones" en prácticamente cualquier parte. Sin embargo, el que vimos hace unos días en un local de la madrileña calle de Andrés Mellado, nos llamó la atención más que el resto, debido a su originalidad.

No es que el "jeroglífico" sea de lo más elaborado, pero por lo menos los dueños del local han tenido un poco más de imaginación que los demás a la hora de colocar el cartel en uno de los cristales del establecimiento:



Nosotras hacemos lo propio y puede que durante algunos días no demos señales de vida por aquí. Esperamos que todo el mundo disfrute (o haya disfrutado ya) de sus vacaciones. Nos vemos a la vuelta.

27 de julio de 2010

Bomberos que valen para todo

Leo en el periódico una noticia cuyo titular es "Dos muertos al saltarse un semáforo con el coche y ser arrollados por un tranvía". Por supuesto, noticias como esta siempre producen mucha tristeza; y más cuando es el caso de los fallecidos, que al parecen eran dos jóvenes de tan sólo 20 y 21 años (aunque, todo hay que decirlo, si el semáforo estaba en rojo sería por algo).

Pero independientemente de lo triste que pueda ser que sucedan cosas como esta, al leer la noticia completa no he podido evitar fijarme en un pequeño detalle que me ha llamado bastante la atención. En el último párrafo, el redactor escribía lo siguiente:

Los cadáveres de los dos hombres que viajaban en el vehículo, cuya identidad se desconoce por el momento, está siendo excarcelados por los bomberos.

En una primera lectura me he quedado pensativa, por si resultaba que el verbo excarcelar tiene algún otro significado que no conocía. Pero no, he consultado en el diccionario online de la RAE y decía lo siguiente:

excarcelar
  1. Poner en libertad a un preso por mandamiento judicial

Vamos, que quien haya escrito la noticia se ha inventado una nueva acepción de esta palabra. Yo que ya empezaba a pensar que vaya unos bomberos más apañados, que hasta se dedicaban a sacar gente de la cárcel...

Por cierto, he preferido poner una ilustración más bien poco seria, porque en la noticia hay hasta un vídeo del accidente, pero estas cosas no suelen ser demasiado agradables.

26 de julio de 2010

Toma lapsus

Ayer por la noche tuvo lugar el gran premio del campeonato del mundo de motociclismo en el circuito de Laguna Seca, en Estados Unidos. Fue una pena que Pedrosa, mientras iba encabezando la carrera, sufriera una caída; al final, como era de esperar, fue Lorenzo el que ganó. Habrá que resignarse a que ya es casi seguro que sea él quien se lleve el título este año...

Eso sí, menuda sorpresa se llevó Jorge cuando, subidos los tres (Lorenzo, Stoner y Rossi) en el podio, empezó a sonar el himno. Y no fue el himno español, no, sino el italiano. La cara de mala leche de Lorenzo era un poema; y Rossi, en el tercer escalón del podio, no pudo evitar que le diera un ataque de risa.

La verdad es que no entiendo muy bien que Lorenzo se mosqueara por este lapsus de los organizadores; total, él fue el primero que hace unas semanas dijo que si ganaba el gran premio en el circuito de Montmeló no iba a ponerse la camiseta de la selección española porque allí "es complicado". Ahora que se fastidie; a mí desde luego me dio la risa igual que a Rossi. Le está bien empleado a Jorge, por bocazas. Además, no es la primera vez que pasa esto porque ya hace unos años, en la copa Davis de tenis en Australia en el año 2003, tocaron nada menos que el himno de Riego... Eso sí que es un lapsus de los gordos.

21 de julio de 2010

¡¡¡Por fin!!!

Después de casi un año esperando (según los carteles, se suponía que el edificio iba a terminar de construirse a finales de diciembre de 2009), se ha inaugurado hoy la biblioteca municipal Luis Rosales en el madrileño barrio de Carabanchel. Allí ha estado la "sita" Aguirre en primera fila, rodeada de curiosos y vecinos que querían estar presentes en el momento de la apertura de esta nueva biblioteca municipal.

La biblioteca Luis Rosales, bautizada con este nombre en honor al poeta, es, de las municipales, la segunda más grande de toda la comunidad de Madrid, y ha sido dotada con los medios más avanzados. Esta misma tarde hemos estado dando una vuelta por allí y nos ha encantado; no sólo el edificio, que visto desde fuera es enorme, sino también la amplitud que tiene por dentro, lo nuevo (lógicamente) que está todo, la cantidad y variedad de volúmenes que hay, las zonas de lectura y de descanso, la infinidad de OPAC... Y por supuesto las vistas; la biblioteca está en un sitio algo elevado, y además no hay edificios construidos a su alrededor, por lo que desde las enormes cristaleras de la última planta (como se puede observar en la fotografía) se ve toda la silueta de Madrid. Impresionante. Creo que en esa planta vamos a pasar bastante tiempo...

No sé si esta biblioteca tendrá mucho éxito entre los carabancheleros o no, pero después de nuestra visita de esta tarde, tengo bastante claro que al menos entre mi hermana, mi sobrino y yo vamos a disparar las estadísticas de préstamos a no mucho tardar.

14 de julio de 2010

Toda una sorpresa

Qué cosas... Toda la vida pensando que una tintorería era un sitio al que se pueden llevar diversas prendas para que las limpien y las dejen como nuevas, y ahora resulta que este término significa algo más. Para salir de dudas lo hemos buscado en el diccionario de la RAE, que indica lo siguiente:


tintorería.
  1. f. Oficio de tintorero.
  2. f. Establecimiento donde se limpian o tiñen telas, ropas y otras cosas.

Y sin embargo el otro día, al pasar por la madrileña calle Silva (concretamente por el tramo que va desde la Gran Vía hacia la plaza de Tudescos, que por cierto está de obras y es toda una aventura atravesarlo), descubrimos un local que nos dejó sorprendidísimas cuando al leer el cartel de la puerta vimos que las tintorerías tienen otra faceta que hasta ahora ignorábamos...

Tintorería

Como bien dice el refrán, nunca te acostarás sin saber una cosa más. A pesar de que la RAE no creo que esté demasiado de acuerdo con esto...

10 de julio de 2010

¡Este chico es una máquina!

Todos los aficionados al motociclismo nos quedamos de piedra cuando el pasado 5 de junio, durante uno de los entrenamientos libres que estaban teniendo lugar con motivo del gran premio en el circuito de Mugello, Valentino Rossi tuvo una grave caída en la que más tarde supimos que se había fracturado la tibia y el peroné de su pierna derecha...

Según íbamos conociendo más detalles del suceso y entre otras cosas nos enteramos de que por lo menos iba a estar unos cuatro meses sin correr, empezamos a pensar que lo iba a tener difícil, por no decir imposible, para ganar el mundial este año. La mayoría de los aficionados, para mi disgusto, empezó a dar por hecho que el título de 2010 sería sin duda para Jorge Lorenzo, que es uno de los pilotos que más ha luchado codo con codo con Rossi. Lo siento, ya sé que Lorenzo es español pero por mí preferiría que ganara Pedrosa; Lorenzo será muy buen piloto, pero a mí me parece un niñato bastante chulito y prepotente, y esas cosas me tocan mucho las narices.

Sin embargo, hace un par de días empezaron a aparecer en los periódicos varias noticias que afirmaban que la vuelta de Rossi sería antes de lo previsto. Por cierto, la que enlazo aquí está bastante mal redactada y peor documentada, ya que entre otras cosas compara a Rossi con el ¿¿¿norteamericano??? Doohan, nacido en Brisbane, que como todos sabemos está en Australia. También afirma que Rossi llevará los mandos de la moto en las manos, en lugar de en los pies como los llevaba Doohan, cuando todos los aficionados al motociclismo sabemos que precisamente fue una pierna lo que Doohan se fastidió, por lo cual los mandos los llevaba en las manos igual que ha hecho ahora Rossi... En fin, sin comentarios.

El caso es que ya sabemos que Rossi ha vuelto a subirse a una moto, concretamente en el circuito de Misano. Como dice la noticia, han tenido que hacerle algunas adaptaciones a la moto, como cambiarle el freno trasero de lugar para que en vez de utilizar la pierna derecha pueda frenar con la maneta derecha. Si todo marcha bien, está previsto que la reaparición de Valentino sea el 18 de julio en el gran premio de Alemania, tan sólo un mes y unos pocos días después de su accidente. Está claro que lo va a tener difícil para ganar el mundial, pero si algún piloto se lo merece, en mi opinión (totalmente subjetiva, por supuesto) desde luego es él.

6 de julio de 2010

Parece que fue ayer...

Hay que ver cómo pasa el tiempo. Me daba la sensación de que no había prácticamente nada de tiempo desde que se estrenó la saga "Regreso al futuro", y resulta que me entero de que han pasado nada menos que 25 años desde la primera entrega...

Dedicado a todos los frikis del mundo: hoy es el día en el que Marty McFly llegó al futuro en su flamante Delorean.

5 de julio de 2010

Cuadernos lusos (I): en marcha

Lunes 18 de agosto de 2008. Salimos temprano hacia Lisboa, aunque aprovechando que Juan no lo conoce, hacemos una parada técnica en Trujillo para desayunar. Vamos a estar por allí poco rato, así que soltamos el coche y vamos andando hacia el centro.

plaza mayor de Trujillo
Nuestra primera parada es, por supuesto, la plaza mayor, con su imponente estatua ecuestre de Pizarro y la iglesia de San Martín. Bajo los soportales de la plaza nos sentamos en una terracita, que a esas horas tan tempranas está medio vacía, y desayunamos para coger fuerzas.

Después del desayuno nos dirigimos hacia la parte alta de la ciudad. Dejando a nuestra espalda la plaza mayor, tomamos la calle que queda justo entre Pizarro y San Martín, hasta llegar al arco de Santiago. Una vez allí seguimos callejeando y aunque no visitamos nada porque prácticamente todo está aún cerrado, pasamos por la casa-museo de Pizarro, la iglesia de Santa María la Mayor y la iglesia de San Francisco.

Vistas desde el castillo
Una vez en la cima, nos encontramos con el castillo árabe, desde el que hay unas vistas bastante bonitas de la ciudad. Después volvimos a bajar de nuevo, y seguimos nuestro camino hacia Lisboa. Esta vez no hemos estado demasiado tiempo en Trujillo, pero seguramente planeemos alguna visita con más tranquilidad para poder verlo todo bien.

Continuamos nuestro viaje y, ya que se acerca la hora de comer y nos habían dicho que antes de llegar a Lisboa merecía la pena hacer una parada en Estremoz, un pueblo muy bonito y amurallado, decidimos buscar un sitio por allí para almorzar. Al final nos metimos en el primer restaurante que vimos, porque después de dar algunas vueltas por allí (casi me escoño, por cierto, bajando por una cuesta cerca de la muralla), me temo que no estamos en absoluto de acuerdo con la persona que nos aconsejó parar en Estremoz. Con decir que ni siquiera llegamos a sacar la cámara para hacer ninguna foto...

Después de comer seguimos hacia Lisboa. Nuestro aterrizaje allí resulta un poco estresante, ya que nos pillan un montón de obras por la carretera y el camino se nos hace interminable. Además, aún no tenemos GPS y no hay forma de encontrar el hotel. En el plano que llevamos somos capaces de localizar la calle, pero llegamos a la conclusión de que debe de hacer algún recoveco raro, porque por más vueltas que damos no conseguimos llegar. Y a todo esto, nos cae algún que otro pitido de conductores impacientes... Al final, ya hartos de dar vueltas y más vueltas, paramos en una marquesina para preguntarles a unas abuelitas muy amables que estaban esperando al autobús, y por fin conseguimos llegar a nuestro destino.

Eso sí, al entrar en el hotel Villa Rica y ver nuestra pedazo de habitación, se nos quitan las penas. Como ya son cerca de las 8 de la tarde y estamos medio muertos, nos acomodamos un poco, investigamos por los alrededores para localizar un sitio donde cenar, y nos vamos a dormir pronto para empezar nuestra excursión por Lisboa al día siguiente bien temprano.


Fotografías: Juan Martínez Jarque

27 de junio de 2010

¡Esto sí que es variedad!

Ayer por la tarde, paseando por la madrileña Gran Vía, no pudimos evitar fijarnos en uno de los tantos tenderetes que hay a lo largo de calle, en los que lo mismo te venden una postal de la Puerta de Alcalá que una botella de agua, una muñeca vestida de faralaes o una bolsa de regalices. Hay tantos tenderetes como este que ya no llaman la atención, pero en el que se encuentra justo enfrente del cine Callao hay un cartel que yo no había visto en ningún otro. Según dice, entre otras cosas, el encargado del tenderete:


TENEMOS DE TODO DE LO QUE HAY

Vamos, que seguro que aquí puedes venir a pedir cualquier antojo que se te ocurra, como si se tratara de los Reyes Magos. Nos vino a la cabeza el papel de taxista que tan bien representó Guillermo (Willy) Montesinos en la película Mujeres al borde de un ataque de nervios, que llevaba en su taxi hasta colirio para los ojos...

23 de junio de 2010

No han dado ni una...

Muchas veces me propongo no ser tan perversa con los gazapos que me encuentro por ahí, e incluso intento hacer la vista gorda con algunos de ellos. Pero es que hoy en El Mundo (en la sección de cultura, para más inri) me lo han puesto a tiro... Leo la siguiente noticia:


No tenía ni idea de a qué se refería exactamente lo del beso en Times Square ni sabía quién era la enfermera en cuestión, así que he pulsado en el enlace para leer la noticia completa... Casi me da algo. Entre otras cosas, me he encontrado lo siguiente:
  • La enfermera que se hizo famosa [...], para celeberar el final de la Segunda Guerra Mundial [...]
    ¿Celeberar? Este verbo debe de ser nuevo, porque no lo había oído en la vida.
  • La fotografía del Día de la Victoria [...] se convirtió en un ícono de la celebración del fin de la guerra luego de que fue publicada en la revista "Life".
    ¿Ícono? Otra palabra nueva...
    ¿Luego de que? En fin, no tengo nada en contra de que en algunos países de habla hispana, allende los mares, se utilice esta expresión; pero que yo sepa, esta noticia se ha publicado en la edición española del periódico...
  • La identidad de la enfermera en la fotografía permaneció inédito hasta [...]
    ¿La identidad, inédito? Esto de la concordancia de sustantivo y adjetivo parece que no lo llevan demasiado bien...
  • La imagen también marcó la vida [...]. Se convirtió en un reclamo para para participar [...]
    ¿Para para? Será por si no nos habíamos enterado.
Esta vez se han superado: nada menos que cinco erratas, una por párrafo (incluso en un párrafo hay dos seguidas), supongo que para que estén más repartidas. Siento ser tan criticona, pero se han lucido, desde luego...

Alienígenas entre nosotros

La verdad es que siempre he sido una persona "efervescente", es decir: me da respeto y un poco de miedo el mar (bueno, mucho miedo...), pero, a la misma vez, siempre me ha atraído de una manera inexplicable, como un acantilado de esos de vértigo que da terror y atrae, a la misma vez.

Aun así, no cabe duda de que, si nos paramos a pensar en ello, los seres que habitan en el mar son los más extraños que existen en todo el planeta Tierra. Yo siempre digo que parecen alienígenas, que no parecen terrícolas, porque no veo qué tienen de parecido los pepinos marinos, los calamares, los pulpos o las langostas con ningún otro ser de este planeta. Para muestra, un botón:

Existe un tipo de medusa, cuyo nombre científico es "Turritopsis nutricula", y que los amigos conocen como "Medusa inmortal".

¿Por qué ese seudónimo? Pues porque parece ser que esta medusa, una vez alcanza su madurez reproductiva, es capaz de volver a su fase de polipoide, que es la primera etapa de su vida (vamos, de recién nacida). Y este ciclo lo puede repetir una y otra vez, tantas veces como "quiera". En resumen, una medusa que se resetea una y otra vez, y que puede vivir eternamente.

Son alienígenas, os lo digo yo...

¡¡Vamos a Rohan!!

En una entrada anterior os contábamos cómo era posible alojarse en pequeños hotelitos rurales construidos al estilo de la Comarca, con sus puertas y ventanas redondas y techos bajos, tal y como les gusta a los hobbits.
Pues siguiendo con esta misma temática basada en las novelas y películas de "El señor de los anillos", he encontrado la manera de visitar también Rohan, y Edoras. Bueno, o casi...
Una empresa neozelandesa de viajes organizados ofrece excursiones en vehículos todoterreno hasta Mount Sunday, que es la colina en la que se construyó Edoras, la capital del reino de Rohan, para las películas de Peter Jackson.
Aunque nada de todas esas magníficas construcciones ha quedado allí, sí que se puede disfrutar de una vista espectacular de 360º de montañas cubiertas de nieve perpetua, en un paraje solitario y salvaje, que, según tengo entendido, merece una visita a Nueva Zelanda.
Si os animais, o quereis informaros más del tema, aunque sólo sea a través del ciberespacio (Nueva Zelanda pilla tremendamente mal desde España, la verdad...), aquí teneis el enlace:

15 de junio de 2010

Cuadernos germánicos (XIII): viaje de vuelta

Jueves 27 de agosto de 2009. Salimos de Maguncia poco después de comer y llegamos a Orleans por la noche, acompañados prácticamente todo el camino por la lluvia que no nos ha caído durante todo el tiempo que hemos pasado en Alemania. Se nos hace de noche por el camino y está tan oscuro que no vemos ni los castillos que hay por esta ruta, que normalmente se ven desde la carretera. Encontramos enseguida el hotel Escale Oceania, que es donde nos vamos a alojar por esta noche.

Estatua de Juana de Arco en la Place du Matroi
Viernes 28 de agosto. Nos levantamos temprano y damos una pequeña vuelta por el centro histórico de Orleans. El tiempo no acompaña demasiado desde que hemos llegado a Francia, y además no hay demasiadas cosas que ver: nos acercamos en primer lugar a la catedral gótica, uno de los edificios más conocidos de la ciudad, que incluso tiene al lado una pequeña zona de aparcamiento. Muy cerca está la casa de Juana de Arco, que en realidad no es tal, puesto que la auténtica se quemó en un incendio y la que se puede visitar en la actualidad es una reproducción moderna. Por último, y de camino hacia la catedral para recoger el coche, pasamos por la plaza du Matroi, en la que están montando el mercado aunque no sé yo si se acabarán volando todos los tenderetes...

Como hemos visto más o menos lo importante y nos sobra tiempo, decidimos poner en marcha nuestro plan B, que consiste en desviarnos un poco de la ruta y acercarnos hasta La Rochelle. No sé si en el trayecto desde Orleans hay algo relacionado con la Tierra Media o qué, pero juro que vi un cartel en la carretera que indicaba Rohan-Rohan. Me pilló tan de sorpresa que no atiné a hacerle una foto, y en el camino de vuelta no hubo manera de volver a encontrar ese cartel...

De esta ciudad destaca sobre todo su casco antiguo, con sus características calles cubiertas por arcos, que albergan los puestos de los vendedores durante los días en que tiene lugar el mercado. Como siempre, optamos por dejar el coche en un aparcamiento y recorrerla andando. Además La Rochelle es pequeña, así que no hay problema para verlo todo en no demasiado tiempo. En la misma plaza en la que se encuentra la catedral hay un aparcamiento, así que soltamos el coche y nos disponemos a caminar por la ciudad.

Catedral de La Rochelle
La catedral está consagrada a San Luis, y el edificio original data del siglo XIII. Fue destruida varias veces, y los trabajos de reconstrucción fueron interrumpidos también varias veces por falta de presupuesto. Los campanarios nunca llegaron a terminarse, por lo que oficialmente la construcción está incompleta. En cualquier caso, la verdad es que esta catedral no es de las que llama la atención, a mí por lo menos. Y más después de haber podido ver la de Colonia... Ni punto de comparación con esta, desde luego, aunque para gustos ya se sabe.

Otros de los edificios interesantes para ver son la casa de Enrique II, que se construyó en el siglo XVI, y que destaca porque no se trata de una casa auténtica sino que está formada por galerías y pasillos superpuestos que componen un laberinto. Sólo puede visitarse reservando con antelación, así que como hemos venido a la aventura nos quedamos sin verlo. El otro edificio importante es el ayuntamiento, del cual no se sabe con seguridad quién fue el arquitecto que lo diseñó. Se puede acceder libremente a su patio interior.

Puerto viejo
Pero sin duda, lo más destacable de La Rochelle es su puerto antiguo, que fue construido en el siglo XIII, y se fortificó prácticamente desde el inicio de su construcción. Es famoso porque desde él zarpaban los barcos que se dirigían a las colonias de América del Norte, y durante la Segunda Guerra Mundial se convirtió en base para las operaciones de la flota de submarinos alemanes. En sus cercanías es donde se concentran la mayoría de los restaurantes de la ciudad; en casi todos ellos se ofrece principalmente pescado, que recomiendo. Hay menús de diferentes precios para elegir, aunque cuidadín sobre todo con las bebidas y los postres, porque ahí se subirán a la parra. Y por supuesto, a pesar de ser un sitio de lo más turístico, aquí también los franceses no hablan en otra cosa que no sea francés ni aunque los maten...

También en las cercanías del puerto están algunas de las torres que dominan la ciudad; son cuatro: la de San Nicolás, en la parte oeste del puerto, que data del siglo XIV y es la más alta de todas; la de la Cadena, del siglo XV, situada enfrente de la anterior; la de la Linterna, que se encuentra en el extremo este del puerto, está unida a las anteriores por medio de una muralla y sirve a la vez como faro y lugar defensivo; y la del Reloj, que es la que da entrada al casco antiguo de la ciudad.

Después de la visita a La Rochelle, ponemos rumbo a España. Nuestra próxima parada es Oiartzun, concretamente el hotel Lintzirin. De nuevo el tiempo es lluvioso, a pesar del sol que nos ha acompañado en La Rochelle, y cuando llegamos ya es de noche así que nos acomodamos en el hotel, ponemos un poco la tele (no sé por qué nos da por ver un partido de fútbol en euskera, porque no consigo entender más que cuatro palabras de cada cien...) y dormimos hasta el día siguiente.

Sábado 29 de agosto. Como Juan no conoce San Sebastián y yo le había dicho miles de veces que es una de las ciudades más (para mi gusto) bonitas que he visitado, habíamos decidido hacer una pequeña parada aquí antes de volver a casa. Dejamos el hotel por la mañana temprano y nos vamos hacia allí. Aparcamos en Pío XII y recorremos la ciudad andando, para variar.

Catedral del Buen Pastor
Caminando en dirección al paseo marítimo, el primer sitio en el que paramos es en la catedral del Buen Pastor, que por cierto me entero de que el arquitecto encargado de su construcción se inspiró en la catedral de Colonia para edificarla. Como es muy temprano aún y no hemos desayunado, paramos en un bar de la avenida de la Libertad, con un camarero muy simpático que nos trata como si nos conociera de toda la vida. Desde allí, horror y terror, veo que hay unas vallas justo en el paseo marítimo, así que no sé si nos podremos acercar a la playa o no...

Falsa alarma: al ir hacia el ayuntamiento vemos que la valla no obstaculiza el paso hacia la playa; menos mal. Vamos caminando hacia nuestra derecha, en dirección a la parte antigua, y pasamos por el puerto, a los pies del monte Urgull. Junto al puerto se encuentra el aquarium, que fue fundado allá por el año 1928, aunque se han llevado a cabo en él numerosas reformas hasta que hace poco ha quedado como se conoce actualmente. La última vez que estuve en San Sebastián, normalmente acabábamos aquí el paseo; sin embargo esta vez continuamos un poco más allá, por el paseo nuevo, que rodea la montaña y está justo pegado al mar. Cuando haga muy mal tiempo supongo que no se podrá andar por allí, porque si a veces en invierno he visto las olas saltar por encima de la barandilla de la playa de la Concha, con el mar tan cerca, el oleaje debe de ser espectacular.

Volvemos sobre nuestros pasos y esta vez nos adentramos un poco en el casco viejo, con sus calles estrechas y muy animadas, llenas de tascas y de tiendas. En esta zona se encuentran, además, la iglesia de Santa María, del siglo XVIII, y la iglesia de San Vicente, del XVI. El centro del casco viejo es la plaza de la Constitución, que fue una antigua plaza de toros y que en la actualidad acoge la famosa tamborrada que se celebra cada 20 de enero. Detrás de la plaza se encuentra el monte Urgull, con un camino que sube hasta una fortaleza que data del siglo XII y que hoy es un parque.

De nuevo en el puerto, seguimos caminando paralelos al paseo marítimo. Frente a la playa de la Concha está la isla de Santa Clara, justo en mitad de la bahía. Se puede acceder a ella en el servicio regular de barco que sale hacia allí desde el puerto cada media hora. A pesar de su reducido tamaño, la isla tiene también una playa (conocida como la perla de la Concha) que sólo aparece cuando la marea está baja. Sin embargo, hay bastante gente que visita Santa Clara en verano, por lo que la playa tiene incluso servicio de socorrista, duchas y un chiringuito.

Sin duda, la estrella de San Sebastián es la playa de la Concha, que tiene esa forma tan característica que le da su nombre, y que suele salir en casi todas las postales. Sin embargo también hay otras playas, como la de Ondarreta (a continuación de la de la Concha) y la de Zurriola. Caminando por el paseo marítimo llegamos hasta el palacio de Miramar, de estilo inglés y con unas vistas espectaculares a la bahía. El edificio es propiedad del ayuntamiento, y actualmente está destinado a la celebración de congresos y seminarios organizados por la Universidad del País Vasco. Sin embargo, el acceso a los jardines es totalmente libre.

Peine del Viento
Por último, dejando atrás la playa de Ondarreta, nos encontramos al final del paseo marítimo con el famoso peine del Viento, justo a los pies del monte Igueldo. Se trata de una de las obras más famosas del escultor vasco Eduardo Chillida; está formada por tres esculturas de acero, adosadas a las rocas y casi metidas en el mar. La plaza desde la que se ven las tres esculturas, cuyo suelo es de adoquines, se diseñó de tal manera que cuando rompen las olas y el agua entra por la cueva que hay debajo del suelo, sale por unos agujeros que se encuentran en él. Si te colocas encima de uno de estos agujeros, no sólo notarás perfectamente un chorrazo de agua y aire, sino que puede que, como yo, acabes con unos pelos de loca que paqué. Este monumento es de acceso libre y no tiene horario; imagino que, como en el paseo nuevo, únicamente no dejarán pasar cuando haya mucho oleaje.

Después de este agradable paseo, caminamos de nuevo hasta Pío XII para recoger el coche y hacer una última parada, precisamente en el monte Igueldo, que se encuentra situado en la parte alta de la ciudad, en su lado occidental, y ofrece unas espectaculares vistas de la bahía. Tiene además un pequeño parque de atracciones, que data de principios del siglo XX. Para acceder al monte, tanto en coche como a pie, hay que pagar una tasa de 1’70 € por persona. También, si lo preferimos, se puede subir en el funicular, que sale de Ondarreta cada 15 minutos y cuesta 2,50 ida y vuelta por persona.

Por la tarde, ya en casa, ponemos punto final a nuestro viaje. Ha sido un palizón de nada menos que 7.000 kilómetros recorridos en algo menos de dos semanas, pero desde luego ha merecido la pena. Como colofón, me quedo sin duda con nuestra última foto:

San Sebastián desde el monte Igueldo

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