28 de abril de 2011

¡Hagan juego, señores!

Esta mañana he recibido un mensaje con publicidad de una página de estas de lotería por internet, que tan de moda están. Pensaba borrar el mensaje sin más, como suelo hacer con prácticamente toda la publicidad que me llega... Pero algo me ha llamado la atención y al final no he podido resistirme a ponerlo aquí, porque el ataque de risa que me ha dado al leerlo detenidamente ha sido como para querer compartirlo.


¡Somalente hoy!


Admito que soy muy puntillosa y a veces incluso hay quien me dice que parece como si tuviera un radar que me lleva directamente a los gazapos; pero no sé, es que no puedo evitarlo. En cualquier caso, si de vez en cuando sirven para echarse unas risas como ahora, bienvenidos sean los gazapos; que eso de "somalente" me ha sonado casi a medicamento o producto farmaceutico, como el Somatoline ese que anuncian ahora para adelgazar mientras dormimos...

18 de abril de 2011

Cuadernos hispánicos: Santa María del Naranco, Campofrío y Aguilar

Miércoles 31 de diciembre de 2008. El último día del año, decidimos empezarlo acercándonos a Oviedo para dar un paseo por el monte del Naranco. La mañana estaba un poco nublada y nada más llegar a lo más alto del monte, donde está la escultura del Cristo, nos dio la sensación de que se iba a poner a llover en cualquier momento; y efectivamente así fue.

Estuvimos un rato por allí, contemplando las vistas de todo Oviedo desde las alturas, y después decidimos volver a bajar. He estado muchas veces en Asturias y unas cuantas también en el monte del Naranco, pero nunca he tenido la suerte de encontrar abiertas ninguna de las dos iglesias: ni la de San Miguel de Lillo ni la de Santa María del Naranco; al ser día 31 de diciembre pensamos que era una fecha un poco mala como para tener esa suerte, pero aun así hicimos dos altos en el camino para ver las dos.

Mi favorita siempre ha sido, desde la primera vez que la vi en una diapositiva en clase de Historia del Arte, la de San Miguel de Lillo. Esta iglesia prerrománica fue fundada nada menos que en el año 848 por el rey Ramiro I, que la dedicó a San Miguel Arcángel y a Santa María.

En 1985, la iglesia de San Miguel de Lillo fue declarada Patrimonio de la Humanidad y, debido al alto grado de humedad del clima asturiano, en el año 2009 se publicó en el periódico La Nueva España un reportaje en el que se advertía el gran deterioro que estaba sufriendo este monumento. Desgraciadamente, esta preciosa iglesia se encuentra incluida, desde el año 2006, en la Lista roja de patrimonio en peligro, elaborada por la asociación Hispania Nostra.

La siguiente parada en nuestro camino fue a la altura de la segunda iglesia que se encuentra en este monte, la de Santa María del Naranco. Igual que la anterior, también fue declarada Patrimonio de la Humanidad, y también fue mandada construir por Ramiro I; concretamente se construyó no como iglesia, sino como el conjunto palaciego de este monarca, lo que según los historiadores y los expertos explicaría que se haya conservado en mejores condiciones que la de San Miguel de Lillo.

El día no acompañaba demasiado y no apetecía mucho andar paseando, así que nos acercamos a Oviedo para pasar fugazmente por la catedral y por el parque de San Francisco; y por supuesto aprovechamos la ocasión para pasar por una pastelería y degustar unos espectaculares carbayones y casadielles, muy típicas de la zona (carbayón es sinónimo de ovetense). Tras la rápida visita a Oviedo (ya tendremos ocasión de pasear más tranquilamente por la ciudad), decidimos dirigirnos hacia Avilés, que ninguno de los dos conocía. Allí buscamos un sitio donde comer tranquilamente y después estuvimos dando un paseo por el centro de la ciudad, aunque básicamente vimos el ayuntamiento y la iglesia de San Nicolás de Bari.

Por último, rematamos nuestro día volviendo al campamento base por la carretera de la costa, y aprovechamos para hacer un par de paradas en dos playas que queríamos visitar.

La playa de Aguilar está muy cerca de Cudillero, concretamente en la localidad de Muros de Nalón. Tiene unos 600 metros de longitud y una roca muy característica que aparece en prácticamente todas las fotografías. Por supuesto, en un día como hoy y ya empezando a atardecer, la playa estaba completamente vacía, y únicamente vimos a una chica intentando hacer surf, aunque con el aire lo estaba teniendo un poco complicado. Y desde luego ni hace falta decir que el chiringuito playero estaba cerrado a cal y canto.

Separada de Aguilar por la desembocadura del río que lleva el mismo nombre, se encuentra la playa de Campofrío. Esta playa es algo más pequeña que la anterior, y de hecho ni siquiera tiene un tramo de arena, sino que por las escaleras que dan acceso al mar bajas directamente a las rocas.

Después del momento playero, nos dirigimos ya definitivamente a nuestro campamento base; en Casa Bego nos estaba esperando una de las cenas de Nochevieja más espectaculares que hemos tenido ocasión de probar en la vida...


Fotografías: Juan Martínez Jarque

5 de abril de 2011

Cuadernos hispánicos: Cabo Vidio, Luarca y Navia

Martes 30 de diciembre de 2008. Nos tomamos con calma el momento del desayuno y después salimos en dirección a Oviñana, que está muy cerca de Cudillero, para ir a ver el cabo Vidio. Este lugar es uno de los accidentes geográficos más famosos de toda Asturias, y el camino para llegar hasta allí está muy bien señalizado.

Una vez que llegamos, dejamos el coche en las proximidades del faro que lleva el mismo nombre; hay bastante sitio donde aparcar, así que no tenemos problema. Supongo que en verano la cosa será otro cantar...

Por supuesto, no hace falta decir que las vistas desde este punto, con unos acantilados que en algunos sitios alcanzan más de 100 metros de altura, son sencillamente espectaculares. No sin motivo, toda la zona que se encuentra en las proximidades del cabo Vidio ha sido declarada paisaje protegido.

Después del agradable paseo por la zona, seguimos nuestro camino hacia Luarca, más conocida como la villa blanca de la costa verde y capital del concejo de Valdés. Como siempre, lo primero que hicimos fue buscar un sitio donde poder soltar el coche, y después dedicarnos a patear la ciudad tranquilamente. Llevábamos anotados varios sitios de interés que podían visitarse pero no teníamos claro dónde estaba exactamente cada uno ni cuál iba a ser el orden, así que fuimos siguiendo las indicaciones hacia el centro urbano y desde allí empezamos el recorrido.

En primer lugar pasamos por el puerto, que existe ya desde el siglo X; antiguamente los habitantes de Luarca se dedicaban a la caza de las ballenas, y en la actualidad la pesca es una de las actividades más importantes de la ciudad. El puerto de Luarca me resultó muy acogedor, y sobre todo de lo más colorido con todos sus barcos allí atracados. Como en todos los lugares con puerto, a última hora de la tarde se pueden ver los barcos que regresan de faenar, y asistir a la venta de pescado en la lonja.

Junto al puerto se encuentra el barrio del Cambaral, el barrio pesquero de Luarca, a través del cual podremos llegar a la parte más alta de la ciudad, encontrándonos por el camino con un total de quince cuadros de azulejo que nos narran la historia de la villa. En este barrio del Cambaral se encuentra el famoso puente del beso, sobre el que circula una leyenda debido a la cual el barrio lleva este nombre.

Cuando hayamos atravesado el Cambaral, llegaremos a la parte más alta de Luarca, conocida como la atalaya. En esta zona se encuentra la capilla de la Blanca, también llamada capilla de la Atalaya, capilla de la Virgen de la Blanca o capilla del Buen Jesús Nazareno. En su interior destaca el retablo de Jesús Nazareno, obra barroca del siglo XVII.

Junto a la capilla de la Blanca están también el faro y el cementerio. Se trata de un cementerio pequeño, pero con varios panteones de estilo modernista bastante llamativos y del que además hay quien dice que es el cementerio más bonito de España. Estuvimos un rato paseando por allí porque me habían dicho que Severo Ochoa, natural de Luarca, está enterrado aquí. Pero a Juan esto de los cementerios le da un poco de mal rollo y no quise prolongar mucho la visita, así que al final me quedé con las ganas de ver la tumba de nuestro premio Nobel. En cualquier caso, y aunque te den yuyu los cementerios, no sé si realmente será como me habían dicho el más bonito de España, pero desde luego bonito sí que es. Las vistas desde él son espectaculares, y aunque el día que estuvimos en Luarca hizo un sol espléndido, amigos asturianos me han dicho que aún más espectacular es verlo cuando hay galerna y las olas son tan altas que llegan hasta los muros del cementerio.

Por último, volviendo de nuevo hacia la parte baja de Luarca, nos despedimos parando a comer en uno de los numerosos restaurantes que hay en la zona cercana al puerto. Es una maravilla estar allí con el mar al lado, respirando tranquilidad y por supuesto sin casi gente; como decía antes, en verano es otro cantar... Después de comer volvimos a por el coche y nos dirigimos a otro de los sitios que teníamos pensado ver este día: la playa de Frejulfe.

Frejulfe, una playa bastante grande y que ha sido declarada Monumento Natural debido a su vegetación (formada principalmente por eucaliptos), sus numerosas dunas y su ecosistema, se encuentra muy cerca del pueblo que lleva el mismo nombre, y también está bastante cerca de Puerto de Veiga (a veces los de esta última localidad consideran la playa de Frejulfe también como suya). En esta playa suele haber corrientes bastante fuertes, por lo que siempre nos aconsejan que tengamos cuidado, sobre todo si tenemos previsto bañarnos.

En la ruta de hoy, nuestra última parada la hicimos en otra localidad que se encuentra cerca de Frejulfe; se trata de Navia. Estuvimos dando un paseo por allí, aunque al ser invierno ya empezaba casi a anochecer cuando llegamos. Pero nos dio tiempo a ver su original paseo marítimo, con una pasarela que imita el casco de un barco; después fuimos a la parte más alta, donde está la playa del Moro, y vimos además el famoso monumento al emigrante, que se encuentra sobre la playa de Navia y cuya leyenda dice:

De cara a la gran aventura de las Américas, dejaron su tierra y cruzaron al mar iluminados por una eterna alborada de descubrimientos. Estas piedras son el homenaje permanente y entrañable de los que quedamos a cuantos emigraron y volvieron y a los que nunca más retornaron.



Fotografías: Juan Martínez Jarque.

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