Mostrando entradas con la etiqueta Televisión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Televisión. Mostrar todas las entradas

18 de enero de 2016

No puede ser...

Imagen: Telecinco.
No puede ser que el programa con más audiencia de las mañanas sea "esto". No puede ser; vamos, no me lo puedo creer. En realidad, no es un programa que vea lo suficiente como para poder apreciar todas sus características, pero el formato es tan malo y tan viejuno que les hago un rápido resumen de lo que me parece: deprimente.

El programa se divide en varias partes: una primera, supuestamente "seria", en la que tratan de política pero "asín" de aquella manera. Tenemos a la jefa del programa, que es Ana Rosa, que ejerce de algo parecido a "moderadora" de otros periodistas que más que analizar cosas políticas o de la actualidad, lo único en lo que están realmente interesados es en pelearse entre sí. Pero por cualquier cosa, eso es lo de menos; el caso es armar ruido y que todo parezca "intenso" y "preocupante", cosa que por otra parte es la tónica general de cualquier "tertulia política" de las que se estilan ahora, donde la pelea de egos de los participantes es lo único que se ofrece al espectador.
Hace años, el programa informativo matinal de Tele5 era bastante bueno y con buenas entrevistas, se trataba la actualidad con más rigor y se hacía interesante y ameno, hasta que un día, nadie sabe el porqué, aterrizó en ese espacio como conductora-presentadora María Teresa Campos y se cargó el formato con sus estupideces de "diva" televisiva; pero se lo cargó de tal forma que desapareció. Y hasta ahora, nunca mais.

Es decir, hubo un tiempo en que Tele5 no era la completa y rotunda mierda que es ahora.

Porque de política no te hablan apenas nada más que algún titular suelto, pero te queda ya mal cuerpo para el resto de la mañana con la cara de vinagre que traen todos y con las discusiones absurdas que se montan, además del paupérrimo nivel de retórica de los tertulianos, que traen tres frases aprendidas y puestas de casa y es lo único que saben y les interesa decir. Loritos es lo que son, y encantados de oírse graznar. No puede ser que el nivel de periodismo de este país sea tan nefasto, no puede ser que sean tan tontos; más bien creo que piensan que quien los ve sí lo son y por eso recurren al cacaculopedopis para desarrollar sus intervenciones sin molestarse en nada más... Alucinante. Cuando se acaba el tiempo destinado a esta competencia de egos de "tertulianos-loritos" políticos, te queda cara de que esta gente a lo que se dedica es a tratar al espectador como si fuera un imbécil. Lo cual a usted no sé, pero a mí no me gusta na-da.

Finiquitada esa parte, pasamos a "sucesos" y como por desgracia siempre alguien mata a alguien o similar, pues otro rato de tratar al espectador como si fuera imbécil sin remedio. Y luego llegamos a la parte de "crónica social", que no es otra cosa que hablar de los "fijos" de la cadena, que no son más que los protagonistas de los otros programas, como la Esteban y asociados, Paquirrín y familia y, por supuesto, la madre de Paquirrín que no falte. Que yo se lo digo en serio, y es que estoy tentada de pedir por escrito y ante notario al Ministerio de Interior que le den el indulto a la Pantoja ¡para que dejen de hablar de sus entradas y salidas de la cárcel! Es insufrible, oiga, qué ansia, qué tontería todo; ¿de verdad que a alguien le interesa saber qué desayuna, qué hace y a qué hora mea la Pantoja en su estancia carcelaria? No me lo creo. Que no, que no me lo creo, que hasta las fans más acérrimas tienen que estar hartas, pero como así rellenan programa sin hacer gasto, venga rollo de la Pantoja y similares.

He visto esto de Ana Rosa de forma muy ocasional y más que nada como ruido de fondo mientras hago otras cosas si estoy en casa, pero ese es el formato. Y siempre acabo cambiando de canal porque se me hace insufrible. No puede ser que esto sea un programa que tenga buena audiencia, no me lo creo. Y digo yo... A esas horas de la mañana este programa no lo puede ver mucha gente con asiduidad y a diario, salvo jubilados, enfermos y desocupados ocasionales, y solo es posible una definición y es la de absolutamente deprimente, se lo aseguro. Es un formato rancio, rancio, raaancio, como muy viejuno, de cotillas malos, de jijijis de patio de escalera y donde lo que predomina es crear "polémicas" de tonterías y tratar como tonterías cosas más importantes. Y también les digo una cosa y es que es todo un despropósito desinformativo, inventan más que informan y es todo de un ridículo que yo no acabo de entender ni comprender y no le veo el interés ni la gracia por ningún sitio.

Si esta es la televisión "informativa" y de "entretenimiento" que se hace en este país, es lamentable.

No se puede tratar al espectador de esta manera, oiga. Siempre le echamos la culpa de los males presentes a la poca educación que reciben nuestros vástagos en los sistemas educativos, pero nadie dice nada de este tipo de programas para público adulto que, además de no aportar nada interesante, disculpen que sea repetitiva, es que tratan a sus espectadores como si fueran tontos. Y no dudo que si se ve un par de semanas seguidas este programa y otros similares, la gente que lo vea se vuelva gilipollas perdida. Y el que este programa sea líder de audiencia, o eso dicen, de las mañanas, es profundamente descorazonador. Si se ven en el trance de estar en casa por las mañanas y quieren o pretenden estar informados de la actualidad, no vean este programa. Dediquen su tiempo a cosas más interesantes o aprovechen para dormir, su cerebro se lo agradecerá.

13 de octubre de 2015

El misterio del ministerio

Imagen: RTVE.
Pero vamos a ver, Maru, zoqueta, ¿qué has estado haciendo estas semanas atrás los lunes por las noches para llegar con tanto retraso a esta serie? Eso me decía yo a mí misma.Y me he dado una autocolleja; suavecita, que las violencias nunca son buenas.

Sin rodeos: muy buena.

Me he quedado sorprendida durante todo el primer episodio que he visto. Creo que hasta se me ha escapado un hilillo de baba de mi "bocabierta". Una serie dramática con una trama no poco compleja pero que no cae en malabarismos y que me ha ocasionado el efecto de hacerme fan aunque sea con tanto retraso... Pero más vale tarde que no verla.

Lo curioso de esta serie es que ha recibido tantos elogios como premios pero no parece que haya sido, durante su emisión, líder de audiencia en su franja horaria, por lo que se da la paradoja de ser una serie admirada pero no tan vista como debería. Pero se subsana el efecto con su visionado a través de internet y así uno la puede ver cuando más le apetezca. Por ponerle un pero, aunque la idea es buena y los intérpretes muy buenos, en ocasiones la trama se vuelve un poco espesa y como te distraigas un momento en las idas y venidas, te puedes despistar y no enterarte bien.

De hecho, el sobresaliente que se merece esta serie es por los actores y actrices... Sobre todo, por los actores. El casting masculino ha sido un total acierto. Las señoras, también muy bien aunque un poquito menos que los señores pero, en general, de sobresaliente todos, con mención especial a los tres protagonistas principales aunque como es una trama de equipo, es un grupo más amplio además de ellos tres los que participan como "fijos" en cada episodio.

Julián es Rodolfo Sancho, el hijo del cuasi inmortal en nuestro recuerdo como Curro Jiménez, es decir, Sancho Gracia, cuyo hijo y heredero lleva el mismo camino de convertirse en un imprescindible en toda serie patria. Julián, antes de unirse a "la patrulla", era un enfermero del Samur en Madrid y andaba el hombre triste y deprimido por la reciente muerte de su mujer en un atropello.

Amelia es Aura Garrido, que interpreta a una muchacha tan guapa como inteligente y trabajadora, de familia burguesa acomodada barcelonesa y una de las primeras mujeres en acudir a la Universidad de Barcelona. Yo habría elegido a esta chica para el papel de Isabel de Portugal en la serie Carlos Emperador en vez de Blanca Suárez, pero no se puede estar en todos sitios y supongo que el estar rodando ya la segunda temporada hizo imposible su participación.

Alonso es Nacho Fresneda en un papel que, me van a permitir, borda de manera extraordinaria cuando no es nada fácil ser en el siglo XXI un soldado de los Tercios de Flandes que, condenado a muerte en 1569, es salvado por el Ministerio. El físico del actor es fabuloso para el papel y lo más curioso es que veremos cómo su estética personal y soldadesca del siglo XVI no desentona demasiado como rockero del XXI. Hombre rudo y decidido, el contraste entre su época y la actual le causa no pocos quebraderos de cabeza que va resolviendo con solvencia. Es mi preferido del trío protagonista.

Irene, interpretada por Cayetana Guillén Cuervo... Bueno, no digo que no lo haga bien, pero es la que menos me convence en su papel de funcionaria de altas capacidades del Ministerio. Ernesto es Juan Gea como compañero de funciones de Irene y tiene un componente misterioso que no acabo de pillar pero seguro que me iré enterado. Lola es Natalia Millán, que quizás tampoco la veo tan sobresaliente en su papel de exagente que fingió su muerte para beneficiarse de todos los secretos a los que tiene acceso y beneficiarse de trapicheos de alto standing que le proporcionan saber cómo funciona el Ministerio. La veo un poco forzada en su papel al estilo Mata Hari pero demasiado seria. Un toque de malévola ironia le daría más vida a su personaje.

Angustias es Francesca Piñón, la perfecta secretaria del peculiar Ministerio. Velázquez, el sin par pintor, es Julián Villagrán, y es pintoresco eso de "ver" al creador de Las Meninas ataviado en su traje de época, deambulando por la cafetería del Ministerio mientras no le reclamen los jefes para sus labores artísticas, cosa que le cabrea a ratos porque se ve infrautilizado en realizar retratos robots de sospechosos. Es genial y lo borda, lo mismo que cuando se empeña en ser parte de la patrulla y nunca le dejan salirse de "sus labores".

Y, por supuesto, tenemos a quien el trío protagonista rendirá cuentas y no es otro que un magnifico y serio aunque no exento de fina ironía y sarcasmo, el subsecretario Salvador Martí, interpretado por un siempre genial Jaime Blanch. Jaime Blanch, aquel niño poco estudioso de entre todos los hermanos de La gran familia, este hombre es, en sí, pura historia del cine, teatro y televisión de este país. Y está en plena forma... Otro incombustible en el arduo oficio de actor. Y, que yo sepa, no tiene ningún Goya, lo cual dice muy poco del reconocimiento del talento en la industria del cine en este nuestro país. Aprovecho para reclamar un Goya honorífico para Jaime Blanch y para muchos como él , "monstruos sagrados" relegados por recientes actoretes y actoretas guaperas sin más talento que ser eso, el y la guaperas de turno o el enchufado de algún director. Y no voy a decir nombres, pero... Ahí lo dejo.

La primera temporada ha tenido mucho éxito y se prepara la segunda. Se nota el trabajo y el mimo y, también, los medios más que notables que se han puesto para hacer un producto de calidad y, aunque a veces el buen trabajo y los buenos deseos no llegan a materializarse en éxito ante el público y la crítica, parece ser que en este caso, es un barco que llega a buen puerto. Las tramas son a veces un poco extrañas pero es que hay que tirar de imaginación para justificar esas idas y venidas a través del tiempo, aunque se hacen creíbles porque, lo dicho, está cada episodio muy bien trabajado, documentado e interpretado y, sin duda, la segunda temporada tampoco defraudará a sus fieles seguidores.

Muy recomendable y, aunque no es labor de una serie servir de "libro gordo de Petete" y ser una clase de historia, no viene mal enterarse de determinadas historias de personajes célebres que a todos nos suenan. Como es lógico, las tramas consisten en trasladarse a determinado momento histórico y evitar o provocar hechos para que la historia de época y personaje sea la que deber ser, lo que permite a los guionistas jugar con datos históricos junto con eso que se llama licencias artísticas para darle el tono de emoción y aventura que se busca.

Está muy bien traído eso de ser un ministerio "secreto", perfectamente organizado pero que "no existe", y de ahí que tal vez peque de una iluminación un tanto oscura cuando la acción transcurre en el Ministerio; tal vez no fuese necesario pero bueno, le da ese efecto de "secreto de Estado". Y puesto que es secreto y no existe, nada es oficial, ni siquiera la existencia de ministerios similares con similares funciones en otros países. A fuerza de coincidir en algunas misiones con caras que a los agentes se les hacen conocidas, es fácil deducir esa existencia "no existencia" de otros agentes y esa es otra subtrama de la serie, que resulta de lo más interesante sin restarle protagonismo a la historia principal.

Muy recomendable, y es que están las series de TVE que se salen y con ventaja de la mediocridad que ha imperado durante estos tiempos atrás, y se están haciendo valer como productos de calidad rozando la excelencia; y eso se agradece y mucho. Ser tratado con mimo y respeto como espectador era algo que ya casi dábamos por perdido, pero se ve que si hay ganas y un buen presupuesto, la calidad no es solo cosa de series extranjeras.

Todo es ponerse y que cunda el ejemplo.

22 de septiembre de 2015

Como mucho, da risa

Imagen: Wikipedia.
Esta serie es la tontería más grande que he visto en mucho tiempo. Ya per se nunca me ha interesado el tema zombie, ni vampiros, ni demás monstruos más o menos creíbles, pero por curiosidad, he visto los seis episodios de la primera temporada; por curiosidad y quizás por empatía con los zombies, pues gracias a un inesperado proceso gripal, mi aspecto y estado de ánimo eran similares a los de los "caminantes", sin fuerzas apenas para cambiar de canal en el mando a distancia... Aunque reconozco que ha tenido sus momentos de coña y me he reído, pero como no creo que esa sea la intención de la serie, va a ser que algo que se hace para dar miedo y al final da risa no está del todo bien resuelto.

En primer lugar, ya hemos visto miles de series y películas iguales e idénticas y seguro que mejores. Novedad cero. En segundo lugar, queda demostrado que son mucho más peligrosos los humanos sanos que los afectados por no se sabe qué y convertidos en zombies. Al fin y al cabo, los zombies, llamados de forma políticamente correcta "caminantes", son víctimas y deambulan de un lado a otro buscando comida. Los pobres ¿qué van a hacer? Y para colmo, son bastante tontos. En tercer lugar, el maquillaje de los zombies es de risa. De cada cien, uno puede estar más currado en cuanto al tema de dar susto, pero el resto se han maquillado ellos en casa y están tan cutres que dan risa. Y los figurantes que hacen de zombies se ve que son eso, figurantes reclutados al tuntún a cambio de un bocata y sin mucho arte en su deambular. Más que zombies, parecen resacosos de botellón; grupitos recién salidos de un after de regreso tambaleante a su casa y con peor pinta que estos "caminantes" me he encontrado algún domingo por la mañana. Vamos, que los zombies dan más pena y risa que miedo, un gran fallo.

Pasemos a los humanos supervivientes.

El prota es un poli al que en su normal rutina de su trabajo de detener facinerosos le pegan un tiro tres cuartos de hora antes de la misteriosa eclosión de los mutantes y cuando despierta del coma se encuentra con el fregao. No tiene ni pies ni cabeza cómo se salva, pero se salva. Porque es el prota y es poli, punto en boca. Y como es el careto que más veremos en la serie y nos tiene que inspirar confianza de que es capaz de salvar al mundo, tiene pinta de buena gente o, lo que es lo mismo, puro producto anglosajón de piel clara, ojos azules y complexión atlética pero estilizada. No llega a guaperas oficial pero es agradable de ver. A mí me recuerda vagamente al malo de Terminator, pero en poli bueno y guay. Y no nos cabe la menor duda de que es un buen hombre lleno de justos valores e ideales. Y sabemos que, justo antes de que le pegaran el tiro, andaba preocupado y tristón porque su matrimonio no pasaba un buen momento.

Su compi poli es el confidente de tal reflexión. Los delincuentes que le pegan el tiro tienen, sospechosamente, pinta de eso que en medios cinematográficos norteamericanos todos sabemos que son "latinos". Vaya. Lo menciono porque el tema "latino" en esta serie es francamente preocupante.

Bueno, pues estábamos en que despierta el hombre en el hospital destrozado y en ruinas y el resto de la ciudad no tiene mejor pinta y ya intuye el hombre que algo raro pasa, pero será una pareja de supervivientes, un padre y su hijo de raza negra, quienes le pongan al tanto de que los zombies son malos, que si te muerden te conviertes en uno de ellos y que hay que pegarles un tiro en la cabeza o aplastarles la misma para matarlos definitivamente.

... Por resumir, que no me voy a poner a contar los seis episodios al dedillo. El poli, ya enterado de qué va el asunto, va a su casa y no hay nadie, pero como ve que no hay fotos en las paredes deduce que su mujer e hijo están vivos. Bien.Vale. Es decir... En plena catástrofe de zombies comedores de carne humana, huyendo para ponerse a salvo de tan angustiosa amenaza, para los guionistas la mentalidad femenina es así, que te pones a recoger toooodas las fotos de las paredes y tooodos los álbumes de fotos que tienes por casa... El guionista de tan curiosa idea debe de tener una madre muy peculiar... La pareja de padre e hijo le dice al poli que hay rumores de que en la no muy lejana ciudad de Atlanta hay un enorme campamento de supervivientes custodiado por la policía, y allá se nos va nuestro prota en busca de su familia.

Curiosamente, el padre y el hijo, que no son del pueblo donde hemos encontrado a nuestro prota, pasan de momento de ir a Atlanta: se quedan tranquilamente en la ciudad... ¿Por qué? Pues porque cada uno tiene sus manías, unos recogen fotos y otros se quedan de turismo de zombies, ya ves tú. Pero quedan en verse más adelante y el poli les da un transmisor (que no funciona) para estar en contacto... Bueno, pues vale también.
El poli, una vez que se ha cambiado la bata de hospital al llegar a su casa, y ya sabiendo que su familia está sana y salva (¿?), se viste, cómo no, con su uniforme reglamentario de poli, sombrero y placa reluciente incluida. Y con uniforme reglamentario de poli lo veremos siempre en los seis capítulos. Bueno, pues vaaaale, uno es poli y que se note. Vaaaale.

Por supuesto, cuando llega sin grandes problemas a su destino, lo del protegido campamento de Atlanta no existe. Se ve que existió cinco minutos pero ahora todo está invadido por zombis. Y a punto de palmarla está el poli rodeado por los zombies cuando encuentra la ayuda de otro superviviente que forma parte de un pequeño grupo que está refugiado a las afueras y bajan a la ciudad de vez en cuando a buscar provisiones. Y se salva, claro. Y después de ciertos problemillas, llega nuestro prota de uniforme con sus nuevos amigos al campamento de supervivientes. A partir de aquí, los zombis carecen y carecerán de toda importancia; están y no están, aparecen y desaparecen, a veces por libre, a veces por manadas, son feos, hacen muecas y les atrae el ruido más que un tonto un lápiz; es decir, van a lo suyo.

Pero lo que cruje son las historias de los supervivientes, entre los cuales, ¡¡cómo no, tachán, tachán!!, están el poli compi de nuestro prota, la mujer e hijo del mismo y los álbumes de fotos, por supuesto. El poli compi va a ser el co-prota y es de clara, digamos para entendernos, tipología de "moreno latino tipo Bardem", y siendo igualmente poli no luce uniforme; eso debe de ser un detalle de los guionistas para indicarnos de forma sutil pero contundente que algo turbio nos oculta... Efectivamente, aunque no del todo de mala fe, se ha erigido en jefe del grupo y se cepilla con ardor a la mujer del prota, que como piensa que su maridín ha muerto porque el propio poli compi se lo ha dicho, no siente excesivo remordimiento por tener ocasionales y placenteras relaciones sexuales con el mejor amigo de su marido. No se ve mucho, pero se intuye que son placenteras y satisfactorias. Pero en cuanto aparece el marido en el campamento, se reconvierte en esposa fiel aunque no demasiado afectiva y manda a freír espárragos al poli latino, el cual se retira pero ya veremos que no se resigna del todo porque el hombre, además del tema fornicación, está enamorado de la esposa de su amigo, y seguro que en la segunda temporada ya nos informarán de que venía de lejos el tema. Me da que la esposa del poli prota estaba encantada con el poli latino y en el fondo, que aparezca el marido le ha fastidiado el rollo...

Me causa cierta risa a la par que bastante desazón el casting de esta serie, como el de muchas otras, con unos estereotipos tan estereotipados que podrías quitar el volumen y saber al dedillo las conversaciones y de qué van e irán cada uno de los personajes... Resumiendo, es una serie aburrida hasta morir por lo previsible, una dudosa mezcla de peli de vaqueros con sheriff bueno con decorado de peli de holocausto nuclear. Si en vez de zombies me pones indios, es una peli de vaqueros de las de toda la vida.. Con el trío amoroso como la nota de romance en la serie ya lo acabamos de rematar, porque resulta de lo más casposo Y hay dos niños, el hijo del poli bueno y la hija de la esposa, ahora ya viuda, del maltratador gordo y sudoroso. Los niños suelen estorbar bastante en este tipo de series, con lo cual me da que no van a durar mucho...

El poli bueno aún no sabe que su compi poli ha refocilado con su esposa y es previsible que se enterará. Y todo ello mezclado da lugar a que ya sabes, o intuyes, con escaso margen de error, quiénes mueren y por qué y quiénes se van a salvar hasta el final y por qué.

Por ejemplo.

El marido maltratador, gordo, sudoroso y bastante feo es el primero en ser devorado por los zombies en un ataque sorpresa al campamento, mira qué casualidad. Y hay un viejales simpático que se ha salvado pero tiene todas las papeletas para que la escena de su más que previsible futura devoración en la siguiente temporada sea de las más cruentas de la serie, allá por el cuarto episodio de la segunda temporada. También muere por un mordisco de zombi en este ataque al campamento una linda y joven muchacha rubia, pero no queda deformada como el malo del maltratador ni tarda días y días en morirse pasando las de Caín como otro atacado por un mordisco. Se ve que ser joven, guapa y rubia natural no impide la muerte pero la hace más rápida y llevadera. Curioso... El poli latino fornicador de la esposa del prota lo tiene claro, ya se les ocurrirá algo terrible a los guionistas para que pague su pecado de fornicador latino de mujeres casadas... Tiene esta serie un tufillo pseudorreligioso que asusta mucho más que los zombies...

Como miembro femenino de la no se sabe por qué llamada "especie latina", que debemos de ser tooodos los no asiáticos, no africanos y no descendientes de los primeros pobladores europeos de USA, me carga mucho bastante ese estereotipo físico y social de lo "latino" y hasta me ofende, pero es lo que hay. Tal vez sea una de las razones de mi subconsciente para que esta serie me produce rechazo y no por los zombies, que dan risa. También tenemos un orondo afroamericano, que no se entiende cómo puede estar tan gordo si apenas tienen para comer. Si el grupo se ve rodeado de zombies lo lógico sería utilizar al orondo y mientras se lo comen les da tiempo a huir. Y un simpático chaval asiático con gorra que tiene todas las papeletas para igualmente durar poco, porque el chico es majo, no fornica y dice ser coreano repartidor de pizzas (¿será para que quede representado el colectivo italoamericano, aunque sea de pasada?). Y tanta bondad y simpatía no augura nada bueno...

Volviendo al tema del repetitivo estereotipo "latino" en la serie, en la ciudad tenemos una escena de supuesta tensión entre los protas y un grupo, cómo no, de latinos, o de lo que entienden en USA por latinos camorristas: bajitos, muy morenos, con bigote y pelo grasoso... Que se parecen mucho a los malos que dejan viuda a Demi Moore en Ghost. Ya cansa el estereotipo porque aunque lo "arreglan" y resulta que los "latinos" son unas belliiiiiísimas y tiernas personas, pues ya da igual, es muy cansino el temita. El resto del casting da igual, es totalmente prescindible y según vayan cayendo mejor o peor a la audiencia serán la merienda de los zombies o no.De hecho, en esta temporada ya se han merendado los zombies a la mitad de los supervivientes porque se ve que sus historias iban flojeando y hay que meter ya gente nueva y más cañera. Porque los zombies necesitan carne fresca y según vengan las bajas, nuevos supervivientes aparecerán para rellenar tema, que lo del trío amoroso aburre bastante.Y de momento no aparece reflejado el colectivo gay, qué raro... Pero ya lo harán. O no, en eso los americanos parece que tienen aún sus reparos y se ve que les tira más el rollo de los latinos fornicadores. Pero eso sí, como único científico que queda en el centro de investigación sobre la mutación zombie y su posible solución, nos ponen un tiarrón a lo Charlton Heston en sus mejores momentos pero con cierto aire de intelectual germánico... Los encargados del casting de esta serie parecen tener una mentalidad un poco... ¿antigua? Dejémoslo así...

Se parece peligrosamente a Perdidos, que sobre el papel parecía una historia interesante pero el guión se desmadró con historias sacadas sin ton ni son sobre la marcha y así acabó como acabó, sin pies ni cabeza, es decir, un timo. Y esto tiene la misma pinta, más perdidos que Perdidos; por tanto, paso de segunda temporada. Habría sido mejor que murieran todos en la explosión. Pues sí. Porque ya hemos tenido la tremendísima y supuestamente espectacular explosión del centro donde se investigaba una posible cura al problema de la infección zombie, y por tanto no hay posibilidad de cura y esto se puede alargar hasta el infinito y más allá... Curiosamente y estando todos los protas a no más de cincuenta metros de la explosión, que se supone que producía unos tres mil grados de temperatura, oye, tú, ni un rasguño ni la más leve quemadura...

En fin, pues vale, pues bueno, pues me alegro.

Y así acaba la primera temporada, con una patética caravana de supervivientes en coches más o menos destartalados que van camino a la nada... Buff. Para incondicionales de zombies tampoco la veo muy recomendable. Un susto de vez en cuando, pero visto un zombie, vistos todos. Incluso alguno de ellos se ve que están escojonados vivos de la risa... Pues vale también.

Meses después...

Era inevitable, con la cantidad de veces que repiten los capítulos de las series en la FOX, no tropezarme con los zombies y vale, lo confieso, me he parado un par de veces a ver cómo iba la cosa... Lo dicho, la serie es leeeeeenta, leeeeenta, los zombies son lo de menos, estamos dando vueltas y vueltas a las insípidas relaciones de los protas, un par de golpes de efecto al terminar los episodios pero, decididamente, no me gusta esta serie. Espero que los zombies se lo coman a todos, cuanto antes mejor.

25 de junio de 2015

Horrible

Fotografía: Todotele.
Los integrantes del reparto de esta serie, por sí mismos y por separado, casi todos son bastante conocidos y, realmente, son profesionales solventes en lo suyo.

Y hasta ahí lo único bueno que se puede decir de este invento.

La serie no es mala, es lo siguiente a mala y peor, con un intento de humor a lo Benny Hill de los años 70 que no haría gracia ni en los años 70.

Es una serie de mal gusto; no se me ocurre decirlo de otra forma sin ser grosera, y no es humor, ni es comedia, ni es más que una sucesión de estúpidos clichés mil veces vistos, unos detrás de otros y ni siquiera colocados, más bien amontonados y que ni tienen gracia y en algunos casos llegan a ser hasta ofensivas las burdas caricaturas a dos trazos gruesos de típicos y tópicos personajes más pasados que una paella en chiringuito de playa.

Es una pena el poco respeto que tienen las cadenas de televisión generalistas por sus potenciales espectadores, porque considerar que esta cosa es una serie de humor es llamar gilipollas al sufrido espectador, que pasa de cadena en cadena con el botoncito del mando a distancia y no encuentra más que porquerías similares a estas, cuando con los mismos actores y actrices podría haber sido más que fácil hacer una buena serie que este ridículo sin paliativos. Porque no es ni cuestión de presupuesto, que no debe de ser mucho porque los decorados del supuesto barco parecen de navío de marina mercante de la extinta Rusia soviética y no un pretendido barco dedicado a cruceros: si los guiones fueran medianamente buenos, los decorados serían lo de menos aunque ayudaran.

Pero este crucero se ha hundido antes de partir y ni como pecio en el fondo del mar para la vida marina tiene uso, es insalvable. Se supone que sale de la misma factoría de Aida, otra serie cuyo éxito me resulta incomprensible porque es una loa a la chabacanería y el topicazo de "vida de barrio, semos ansí", pero donde la interpretación de los personajes era lo que salvaba a ratos tal bodrio. Aquí no se da el milagro.

A duras penas pude acabar de ver un solo episodio y de hecho no lo hice. Tras una media hora de exaltación del machismo, del racismo y de la estupidez humana en general, se me hizo eterno ese perder mi escaso y valioso tiempo de ocio y me fui para no volver jamás. Ni les cuento quién forma el reparto y así sus nombres no se verán manchados de forma gratuita e ignominiosa por tener la enorme desgracia de formar parte de este cagarro, que yo entiendo que no están las cosas como para rechazar un trabajo y mejor agradecerles su esfuerzo y no hurgar más en la herida; y ni les cuento la trama general de lo que se supone que es la vida cotidiana de la tripulación y pasajeros en un crucero porque no merece la pena, que ni yo voy a perder un momento más de mi tiempo en nada relacionado con esta serie, ni quiero hacerles perder el suyo.

Lo más leído