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16 de marzo de 2018

Si te sobra dinero...

Imagen: Gettyimages
Esto es una mera anécdota, un ejemplo de cómo las cosas no son siempre lo que parecen, y de que esa extraña costumbre de hacer y mandar capturas de WhatsApp puede llegar a provocar chuscos malentendidos. No suelo comunicarme mediante WhatsApp con mi heredero porque lo tiene petado de grupos de lo más variado con los que, como ansioso broker de la bolsa internacional, no para de compartir mensajes a todas horas; de hecho, cuando veo que no hay hora del día en que no para de recibir y mandar mensajes, no me queda más remedio que preguntarle cómo van sus asuntos de valores en la bolsa de Nueva York y cómo ha abierto la de Hong Kong porque, de otra forma, no me explico de dónde viene esa "obligación" de estar atento al móvil a todas horas del día.

Es que hasta la bolsa mundial descansa unas horas, pero no, los adolescentes están siempre alertas a todas las "cotizaciones"; no hay tregua ni descanso, qué estres, oiga. Y como mi heredero está tan ocupado con tanto mensaje es por lo que no uso esa vía de comunicación con él; pero un día lo mandé de compras a un supermercado cercano y, tras detallarle qué debía comprar y darle dinero para tal compra, cuando se acababa de marchar pensé que seguramente ya estaría saliendo por el portal; y como salir al descansillo de mi casa a pegar voces para pedirle que comprara algo más no iba ser efectivo, se me ocurrió ponerle un mensaje en la famosa aplicación, cuyo texto fue el siguiente: "y si te sobra dinero compra coca cola". Así, tal cual, no me molesté en poner mayúsculas a la bebida carbónica porque era un mensaje de uso doméstico sin más relevancia.

En esta casa no tomamos casi nunca bebidas comerciales efervescentes, pero se me ocurrió darle esa pequeña "recompensa" al heredero por ir a hacer la compra, un detalle maternal que denota que ese día concreto yo estaría de buen humor y me sentía generosa respecto a lo de las bebidas tintadas y carbónicas. Bien, ya ven, una escena o momento doméstico de lo más simple y anodino pero que, por aquello de compartir capturas entre adolescentes, tuvo sus chuscas consecuencias. Lo cierto es que hay algo que no entiendo; ¿por qué eso de compartir capturas? Es un misterio insondable de la adolescencia moderna que no acabo de comprender, pero sigue la variable clásica de que como todos lo hacen, mi heredero también y eso es lo que pasa, que, de vez en cuando, los unos y los otros y los de más allá lanzan lo de "poner captura" y, casualidades de la vida, mi heredero puso una captura de su aplicación donde aparecía mi mensaje junto con otros cuantos de otros usuarios registrados en el móvil de mi heredero. Que ya es casualidad, porque ya les digo que no suelo usar con él ese sistema de comunicación.

Y miren por dónde, siempre le doy al heredero el consejo (bueno, en realidad le machaco de forma muy cansina el consejo) de que nunca escriba en redes sociales de ningún tipo nada que yo no pueda leer, es decir, tonterías las justas, que yo entiendo que puede ser entretenido eso de whassapear chorradas pero sin caer en cosas raras. Pues para una vez que le mando un mensaje, verán ustedes la que se lió... En el proceso de poner capturas, pues mi heredero puso una; sus motivos para poner esa captura concreta no eran que el mensaje fuera mío, creo que ni lo vio y no era de su interés y además ¿qué adolescente pone en su grupo una captura con un mensaje de "mamá"? Pero el caso es que ahí apareció el mensaje de "mamá" y como era una captura, no apareció completo sino que apareció lo siguiente:

"Mamá: y si te sobra dinero compra coca".

Bien, imaginarán la mezcla de sorpresa, asombro y cachondeo de los "compiwhatsapperos" del grupo del heredero al ver el mensaje de la madre que lo parió:

—Joder, ¿sois narcos?
—¿Tu madre es traficante?
—Pero tío, tu madre te manda a comprar droga, qué fuerte.
—¿A cuánto está el kilo?
—Juas, si te sobra trae mañana a clase.
—¿Sólo compras, o también vendes?

Y cosas semejantes, a cuál más espatarrante y descojonante, que hicieron que a mi heredero y a mí se nos saltaran las lágrimas de la risa por el resultado del mensaje-captura. Que como dice mi heredero, menos mal que te conocen y saben que eres rara y siempre es mejor esto de la "coca" y no un mensaje en el que ponga "cielín", "corazoncito de mami" o cualquier otra cosa similar y "humillante". No es un chiste, pero tuvo su gracia...

9 de diciembre de 2014

Nichichanilimoná

Hay una cosa que no entiendo... ¿Por qué se le hace publicidad gratis y a todas horas a estas dos empresas?

No hace mucho leí en el periódico que en Francia se prohibía la difusión tanto de Facebook como de Twiter en el ámbito de las noticias, lo que yo traduzco como no introducir a todas horas pseudoencuestas a través de redes sociales, tal como aquí se hace. Tanto en las noticias, sobre todo en Antena 3, como en programas de ocio, constantemente se publicitan estas redes sociales, bajo la pobre excusa de dar así paso a la opinión de los telespectadores de forma inmediata.

El uso de las redes sociales tiene su utilidad, nadie lo duda, pero el estar conectado y colgado todo el día me parece un serio problema. Particularmente, me hace mucha gracia que los famosos "tuiteen" o "feisbukeen", colgando sus "estados de ánimo", sus "opiniones", sus "fotos", etc. El caso que me parece más curioso es el de Alejandro Sanz, que hubo una temporada en que parecía que estaba las 24 horas del día pegado a Twitter exponiendo cada cinco minutos su opinión sobre cualquier cosa. Y, obedientemente, tales opiniones eran recogidas en los demás medios, ergo, Alejandro Sanz dixit, el oráculo ha hablado. De un tiempo a esta parte he dejado de oír "sentencias" de Alejandro Sanz; ignoro el motivo, al igual que también ignoro por qué le dio aquel furor tuitero. Ambas cosas me son indiferentes, pero no dejan de ser curiosas. Yo creo que Alejandro Sanz no se pasa las horas muertas del día pegado al portátil emitiendo sentencias a través de las redes sociales, al igual que no me creo que David Beckham cuelgue, él en persona, las fotos de su recién nacida hija. Existe lo que se llama "gabinetes de prensa", y dentro de ellos, personal que se ocupará de estas ingratas tareas de abastecer al mundo de noticias a los fans y seguidores de estos ídolos mundiales y otros semejantes.

Resumiendo: como instrumento de publicidad parece que funciona, como medio de relacionarse también, nadie lo duda, pero podemos vivir estupendamente sin estar pendientes de estos dos inventos en los que otros ganan mucho, mucho, muchísimo dinero con la inocente gente que se piensa que por tener un perfil en tal o cual red social ya es alguien conocido a nivel mundial. Aquello que decía Andy Warhol, que todo el mundo tiene derecho a sus 15 minutos de gloria social, ha quedado eclipsado por este fenómeno, al que muchos se enganchan como una droga, ya sea mejorando y ampliando su perfil, cotilleando por el de otros o metidos en alguno de los miles de jueguecitos que aparecen en las dos redes.

El creador de una cosa tan chorra como Farmtown, uno de los jueguecitos que aparecen en Facebook, es nada más y nada menos que mil millonario en dólares, gracias a la cantidad de panolis que compran "cositas" para "embellecer" sus "granjas", cuando no existen las granjas ni esas cositas: todo es virtual, muy simpático, sí, pero es comprar nada. El hombre que ha creado ese y otros jueguecitos similares sí ha sabido sacar provecho de las redes sociales, unos mil millones de dólares (y subiendo) ha confesado que ha ganado. El resto subimos fotos.

Existen las redes sociales, lo sé, pero en lo que a mí y a mi forma de vida respecta, son absolutamente prescindibles. Vale que son gratis y te ahorras el móvil para quedar mañana a las 5, o pásame la receta de la abuela que mañana tengo cena en casa y todas esas cosas, vale. También los políticos se pensaban que las podían utilizar como medio de comunicación con sus posibles electores, pero han soltado la mayoría tales meteduras de pata, que yo de ellos me lo replantearía. Esto no es como una entrevista en un periódico, te critican pero no te enteras o te enteras poco; aquí te ponen a caer de un burro en el segundo cero a que dejas mensaje.

Ni uno ni otro ni todo lo contrario, ahí están, y para el que tenga mucho tiempo libre son una opción. Pero si hace buen día y luce el sol, mejor tomar el aire... ¿Queda alguien, en algún lugar del mundo, que aún escriba cartas a la antigua usanza, a mano, con bonita letra y dentro de un sobre con sello...?

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